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CARTAS AL DIRECTOR

15 días de vacaciones

El día 4 de julio de 1983 fui a la agencia de viajes Amigo, SA a contratar dos habitaciones en el hotel Galua Sol, para fecha del 1 al 15 de septiembre; elegí para mis vacaciones la oferta que hacía el folleto de Iberosol. Pagando al momento de contratar 70.000 pesetas, y a los dos días, al confirmarme la reserva en el hotel Galua Sol, pagué la diferencia hasta las 140.750 pesetas.El viaje hasta la Manga del MarMenor fue para no olvidarlo nunca; al llevar unas dos horas de camino, la azafata de Iberosol nos comunicó que en algunos hoteles a los que íbamos había problemas de alojamiento. Preguntado por mí cuál era el hotel que tenía problemas, me contestaron que era el hotel Entremares, pero que Galua no. Además, según folleto y contrato, se nos tenía que dar de cómer en ruta, cosa que tampoco hicieron. Comimos, es un decir, a las 17.30 horas, un menú improvisado e impresentable.

Después de comer fui a recepción a por las llaves de la habitación y se me dijo que no tenía reserva en el hotel Galua Sol, a pesar de tener pagada dos meses antes la,reserva. Esta circunstancia nos pasó casi al 50% de los que contratamos este viaje; por ejemplo, de las 18 personas que íbamos al Galua, únicamente se quedaron 10. Ante mi protesta y llamadas a la agencia, y echándose la culpa unos a otros, la azafata de Iberosol nos dijo que si queríamos que nos Volviéramos a Madrid y se nos devolvería el dinero, o por el contrario, nos llevarían a un hotel a 70 kilómetros de allí. Como seguía sin estar conforme con la solución que me daban, me dijeron que fuera al hotel que me proponían y a los ocho días me llevarían al hotel Doblemar, que tampoco era el elegido por mí; nos fuimos a donde nos proponían y tampoco lo cumplieron, pasando allí los 15 días sin poder hacer nada. ,

Es incomprensible cómo unos negociantes desaprensivos, bien sea la agencia de viajes Amigo, Iberosol o el hotel Galua Sol, pueden reírse impunemente del esfuerzo y sacrificio hecho por una familia que ha puesto toda su ilusión en 15 días de vacaciones. La impotencia que te crea una situación como ésta es desesperante. Desde luego, no iré jamás de vacaciones por una agencia. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 1983