Cartas al director
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Réplica de Joan Fuster

Me parece que unos y otros -incluyendo al editorialista de EL PAIS (19 de agosto de 1983)- han montado un cirio notablemente desproporcionado en torno a un programa de la serie Ésta es mi tierra que tuve que escribir y hasta cierto punto protagonizar para TVE. Reto a cualquier individuo de AP, y a su no inesperado cómplice señor Lerma, presidente de la Comunidad Valenciana, a que me denuncien una sola frase política concreta, dicha o escrita por mí en aquellos minutos de televisión. Tampoco los demás que intervinieron en el episodio se metieron en política. Nadie habló del Estatuto, ni de banderas, ni de partidos. No eran ésos los temas. Pero si han distorsionado -palabra muy del agrado del señor Lerma, al parecer- el sentido, la intención y la misma literalidad del programa, es cosa suya. Sólo que uno no escoge sus adversarios. Como dicen que decía Valle-Inclán, "ser devorado por un león todavía es algo honorable, pero recibir una coz del asno del vecino da una cierta vergüenza". Las coces que he recibido esta vez son las de mis asno domésticos y las he de soportar estoicamente por eso, precisamente por ser los de mi establo. Me da rubor -por ellos- haberlas recibido. Aunque no tiene demasiada importancia a estas alturas. De todos modos yo me permito advertir al editorialista que no habría estado nada mal que hubiese visto, y oído, sobre todo, el susodicho programa. En su intento conciliador y comprensivo da a entender que no ha entendido nada. Y es igual, en definitiva. Vuelvo a lo de antes: lo malo de la coz es que quien la emite se define. Y si los antropoides locales se empeñan en declararnos no gratos a Raimon, a Alfaro, a Oleza y a Climent y, desde luego, a mí, con su pan se lo coman. Y ya sabemos de qué pan se trata: heno o hierba fresca. / Más información en la página 17

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 25 de agosto de 1983.

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