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La sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOAPA

Dirigentes de Convergencia consideran que la reforma del Estatuto de Cataluña es inevitable

Cualificados líderes de la coalición de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), entre los que se cuenta el portavoz de Minoría Catalana en el Congreso de los Diputados, Miquel Roca Junyent, consideran que la coalición nacionalista Convergència i Unió (CiU) se encuentra abocada a promover la reforma del Estatuto de Cataluña en el Parlamento catalán durante los próximos meses.

La dirección de Convergència ha abierto un período de reflexión hasta el día 4 de septiembre, fecha en que está convocada la próxima reunión del comité ejecutivo, para evaluar el coste político que re presenta para el partido nacionalista asumir una reforma del Estatut condenada, en principio, al fracaso si no cuenta con el respaldo de los socialistas catalanes y, en consecuencia, de los socialistas españoles. Las dificultades legales de una iniciativa en este sentido obligan a los partidos que promueven la reforma a alcanzar una mayoría de dos tercios en el Parlamento catalán, pero la posterior aprobación por las Cortes generales hacen inviable que prospere cualquier iniciativa de modificación del Estatut sin los socialistas.El respaldo del Tribunal Constitucional a las tesis defendidas por los partidos nacionalistas en la discusión de la LOAPA ha dado alas a estas formaciones políticas que, pese a coincidir en que el Alto Tribunal ha dictaminado clara y nítidamente a su favor, meditan sobre las consecuencias de entrar en "una batalla permanente y sistemática con el Gobierno socialista que paralizaría las instituciones autonómicas". Mientras tanto, Pujol y Roca han ordenado a sus compañeros de la dirección del partido que no hagan ninguna declaración sonada sobre la reforma del Estatut hasta la rentrée política,

En medio de esta controversia están las expectativas del Partido Reformista, que lidera Miquel Roca, y su expansión por toda España. Hay quien piensa en CDC que la reforma del Estatut no sería comprendida en el resto de España, excepción hecha del País Vasco. "Si así fuera", señalan, "se podría asegurar que la exploración que inició Miquel Roca para ver las posibilidades de un partido de centro y reformista en España habían tocado definitivamente fondo". Otros dirigentes del partido, por el contrario, recuerdan que Jordi Pujol y Miquel Roca han enfatizado estos días en todas sus declaraciones sobre el alto grado de solidaridad con las comunidades autónomas del resto de España que significó la presentación de los recursos a la LOAPA. "Gracias a los recursos catalanes y vascos a la LOAPA hemos salvado el techo general de las comunidades autónomas", manifestaron.

Para los defensores de la reforma del Estatut el hecho de no encabezar ante la opinión pública catalana una iniciativa legislativa en este sentido significaría arriesgarse a perder la franja más nacionalista de nuestro electorado y entregárselo en bandeja a Esquerra Republicana". Opinan que la reforma debería ser técnica, no tocando temas políticos que levantaran confrontaciones con otras comunidades y que pudieran ser objeto, de enfrentamientos electoralistas en un futuro próximo. En esta línea deberían obviarse temas como la agregación de territorios a Cataluña, propuesta por Esquerra, o la ley de catalanidad que propone que las comunidades catalanas radicadas fuera de Cataluña puedan solicitar el reconocimiento de su catalanidad.

Presiones de Esquerra Republicana

A todo esto hay que sumar las múltiples presiones que en todos los terrenos ejerce Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sobre el Gobierno de la Generalitat para que apoye la reforma del Estatut y deje de lado su ambigüedad de las últimas semanas. Cuando el presidente del Parlament y secretario general de ERC, Heribert Barrera, anunció hace dos semanas una iniciativa de su grupo parlamentario en la Cámara catalana promoviendo la reforma del Estatut, y recordó el compromiso público asumido por Pujol en el debate de investidura de 1980 de apoyar dicha reforma antes de que finalice la legislatura, en Convergència las primeras reacciones fueron de sorpresa y desconcierto.

Algunas fuentes aseguran que Barrera planteó a Pujol recientemente la posibilidad de presentar una moción de censura a su gestión en la Generalitat si antes del debate anual de política general, a celebrar el próximo mes de septiembre, no había una declaración "pública, clara y contundente" a favor de la reforma.

Así se explicaría el cambio en el lenguaje de los dirigentes de Convergéncia en los últimos días. De un "vemos con simpatía la reforma", manifestado por Antoni Subirá, portavoz de Convergencia i Unió (CiU) en el Parlament, se ha pasado a las manifestaciones de Pujol según las cuales los convergentes serían "partidarios de la reforma en su momento".

Falta por conocer la decisión final del Partit Socialista Unificat (PSUC) que, en principio, prefiere completar los traspasos antes de abordar la modificación del texto legal. Su secretario general, Antoni Gutiérrez Díaz, manifestó recientemente que la reforma debía ser el final de un largo trayecto y que era preciso estudiar la oportunidad de la iniciativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 1983