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La tonadillera Estrellita Castro murió en precaria situación económica

La popular tonadillera Estrellita Castro, de 71 años de edad, falleció ayer por la mañana en su domicilio madrileño, a causa de un paro cardiaco. La cantante pasó sus últimos años en precaria situación económica, cuidada por una sobrina. La capilla ardiente ha sido instalada en el teatro Lara, local en el que vivió muchas de sus grandes noches de éxito Será enterrada hoy en el cementerio de La Almudena.

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Estrellita Castro estaba al cuidado de una sobrina y le había afectado la muerte de su representante y compañero Demetrio Corbi, ocurrida el pasado mes de febrero.Nació en Sevilla el 26 de junio de 1912. A los 10 años ya era una popular cantante de saetas y, dos años más tarde, ganó un concurso convocado por el Ateneo Mercantil, que le permitió presentarse a tan temprana edad en el teatro Novedades.

Debutó en cine con el filme Rosario la cortlera (1935) y durante la guerra civil hizo varias películas con Benito Perojo, en Alemania e Italia, como Suspiros de Triana Mariquilla terremoto y Los hijos de la noche. Rodó, posteriormente, Torbellino, Los misterios de Tánger y, en México, Gitana tenía que ser, en el año 1953.

Su filmografía abarca no menos de cuarenta títulos pero sus éxitos más arrolladores fueron la interpretación de canciones como Mi jaca y María de la O, de las que se han hecho más de treinta nuevas versiones.

Sevilla le rindió el pasado mes de abril un homenaje en el que se exhibieron las principales películas que interpretó. "Jamás podré apartar de mi mente", dijo durante este homenaje, "de mis bellos recuerdos, los tantísimos éxitos que logré en todo el mundo iberoamericano. Desde La Habana hasta el Perú, y pasando por México, ante políticos y hombres de la cultura, no hice otra cosa que recibir los más cálidos aplausos y los más bellos elogios de la crítica".

Estrellita Castro, la mujer del caracolillo en la frente y las margaritas en el pelo, defensora de la bata andaluza, tuvo que hacer frente durante los últimos meses a la penuria económica y a la tristeza por la muerte de su representante y compañero Demetrio Corbi. Había expresado, en sus últimas declaraciones efectuadas a TVE, el deseo de ser enterrada con los atuendos que la hicieron popular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de julio de 1983