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Israel minimiza el riesgo de una nueva guerra con Siria

En los círculos gubernamentales israelíes tratan de minimizar la importancia de las advertencias procedentes de Damasco y Moscú sobre el peligro de una nueva guerra en Oriente Próximo. La repatriación de los familiares del personal diplomático de la URSS acreditado en Beirut es calificado de "maniobra psicológica".En Tel Aviv están convencidos de que los sirios no tienen realmente intención de atacar a Israel. "Los sirios, ayudados por la URSS, están llevando a cabo una guerra psicológica para conseguir del presidente libanés, Amin Gemayel, las mejores condiciones posibles a cambio de la retirada de Damasco en Líbano", afirman fuentes militares israelíes.

El objetivo de sirios y soviéticos es doble. En primer lugar, pretenden intimidar al Parlamento libanés para que no apruebe el acuerdo con Israel elaborado por el secretario de Estado norteamericano, George Shultz. Si las amenazas de Radio Damasco -"Acordaos de la suerte de Sadat"- y otras medidas de presión consiguen el efecto buscado, la URSS se habrá apuntado un éxito importante.

En segundo lugar, si el Parlamento libanés aprueba el acuerdo, Siria tratará de conseguír el máximo precio por su participación en la retirada simultánea de sus tropas y de las israelíes. Este precio puede ser, de un lado, el aumento de la ayuda financiera de Arabia Saudí al régimen de Damasco, y por otro, la reanudación de la ayuda norteamericana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 1983

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