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El primer ministro saliente, Pinto Balsemao, da un plazo de un mes a los socialistas para formar Gobierno en Lisboa

Mientras el primer ministro saliente, Francisco Pinto Balsemao, da muestras de impaciencia y pone el plazo de un mes para ser sustituido al frente del poder ejecutivo, la dirección del Partido Socialista portugués (PS) comenzó ayer a enviar por correo a sus militantes un cuestionario sobre la política de alianzas que deben seguir los socialistas para formar el nuevo gobierno.

Entre el referéndum que está celebrando el Partido Socialista y las difíciles negociaciones que tiene por delante Mario Soares para conseguir una coalición que le permita gobernar con mayoría parlamentaria, la formación del nuevo gabinete llevará varias se manas, y hasta los más optimistas piensan que no habrá gobierno hasta, por lo menos, el próximo 15 de mayo. Otros amplían ese plazo hasta finales de mayo.Pinto Balsemao debe creer en esta segunda posibilidad, ya que anunció ayer que su sucesor "debe ser nombrado inmediata mente" y pidió que se marque un plazo límite de 30 días para el nombramiento y el traspaso de poderes al nuevo primer ministro.

Quien ha ganado las elecciones debe asumir sus responsabilidades y comenzar a gobernar el país cuanto antes, viene a decir el ex líder socialdemócrata, quien subraya en un comunicado que "es inaceptable que una victoria electoral lo sea a beneficio de inventario".

Recurrir a Eanes

El primer ministro saliente añade: "Si el partido vencedor de las elecciones no tiene condiciones inmediatas para gobernar deberá declararlo y corresponderá entonces al presidente de la República (general Antonio Ramalho Eanes) encontrar una solución de gobierno que permita superar ese período"`.Pinto Balsemao asegura que su ultimátum de 30 días no debe entenderse como una forma de presión, sino como "un deseo de asegurar la gestión de los asuntos de Estado y de garantizar el funcionamiento de las instituciones democráticas".

El presidente de la República ha convocado para hoy jueves al secretario general del Partido Socialista, Mario Soares. Aunque quizá no le encargue todavía oficialmente la formación del nuevo gobierno, como líder del partido más votado en los comicios del pasado lunes el jefe de Estado sí discutirá con el futuro primer ministro la compleja situación actual de Portugal y pedirá que le informe sobre sus planes.

En las cartas que se comenzaron a enviar ayer a los militantes de base del PS se les consulta sobre la estrategia de alianzas que les parece mejor para formar gobierno.

La comisión política del PS se ha reunido ya, y la comisión nacional lo hará el próximo día 7 de mayo, fecha que también han elegido los socialdemócratas del PSD para reunir a su comisión nacional.

Hasta entonces, por consiguiente, no habrá una política clara en los dos partidos que podrían coaligarse en el bloque central para obtener una mayoría confortable en la asamblea de la República (Parlamento).

Los socialdemócratas, que están muy divididos respecto a la conveniencia o no de entrar en el gobierno, han empezado ya a discutir la situación, tanto en privado como en público, y los diarios de ayer están llenos de artículos de miembros del PSD, en la mayoría de los cuales se rechaza el bloque central y se insiste en que el voto socialdemócrata fue una alternativa del PS y no un voto para formar una coalición que dejaría al PSD en un papel secundario.

'Pacto social'

Un sondeo de opinión divulgado ayer indica que un 43% de los encuestados están a favor de la alianza PS-PSD, pero más de la mitad -un 52%- responde también que el nuevo gobierno no va a resolverles sus principales preocupaciones. La mayoría de los entrevistados se declara, asimismo, favorable a la consecución de un pacto social que permita estabilizar la seria situación económica.El pacto social es una de las pretensiones de Mario Soares, quien pretende incluso alcanzar un acuerdo básico antes de nombrar su gobierno. Algo que no parece nada fácil, si se tiene en cuenta, además, que la central sindical más poderosa, la Intersindical, está controlada por los comunistas de Alvaro Cunhal, que, a pesar de sus avances en los comicios, han sido dejados al margen del gobierno.

"Esto comienza ahora", dijo el líder del partido comunista portugués, quien aseguró además que si se hace el bloque central surgirá, en muy poco tiempo, una nueva crisis de gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de abril de 1983

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