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Ante las frecuentes y malintencionadas denuncias vertidas contra determinados médicos por posibles errores diagnósticos en niñosPasa a la página 12

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con sepsis meningocócica, como el aparecido en su periódico con fecha 22 de marzo de 1983, bajo el epígrafe Niño fallecido tras confundir el médico los síntomas de meningitis con los del sarampión, queremos, en virtud de una mejor información a los lectores, hacer las siguientes puntualizaciones:

1. Entendemos que dicha información es incompleta y tendenciosa contra el estamento médico.

2. La enfermedad conocida como sepsis meningocócica, con coagulación intravascular diseminada y shock endotóxico, es un proceso fulminante de rápida evolución, que en las primeras horas no suele dar apenas síntomas salvo fiebre y un proceso catarral asociado, con analítica general mente normal. Este cuadro suele ser compatible con un proceso vírico, que, por otra parte, engloba a un gran porcentaje de los motivos de consulta urgentes en la infancia. No es raro, por ello, que el médico diagnostique un proceso infeccioso viral y recomiende observación y tratamiento sintomático.

3. Que horas después, cuando el enfermo ya suele estar en su casa, aparecen unas manchas, unas veces de aspecto hemorrágico y otras veces no, con deterioro rápido del estado general.

4. Que es en ese momento cuando los familiares deciden llevar al niño al mismo o, generalmente, a otro médico u hospital, donde se hace entonces fácilmente el diagnóstico correcto.

5. Que esta enfermedad, como se ha dicho, es de evolución fatal en la mayoría de los casos y, por desgracia, indiagnosticable en los primeros momentos.

6. Que los médicos lamentamos profundamente estos casos, que, a nosotros y a su familia, nos quitan de las manos la vida de alguno de estos niños. Pero que, por desgracia, hechos semejantes pasarán y seguirán pasando, para tragedia de todos, sin que sea posible muchas veces evitarlo a tiempo. / Antonio Baño y tres firmas más, pediatras. Madrid.

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