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Berlinguer logra en el congreso del PCI establecer la unidad de las corrientes del partido

La unidad con diversidad alcanzada dentro del Partido Comunista Italiano (PCI) y el apremio a los socialistas para que se pronuncien explícitamente sobre si están a favor de la perspectiva de una alternativa democrática frente al poder de la Democracia Cristiana, fueron los aspectos más destacados del discurso pronunciado ayer en Milán por el secretario general del PCI, Enrico Berlinguer, para presentar las conclusiones del decimosexto congreso de los comunistas, segunda fuerza política de Italia.

Un Berlinguer más distendido que en su intervención inaugural del congreso el pasado miércoles se dirigió al pueblo comunista que ayer llenó a rebosar el Palacio de Deportes de Milán y acogió con entusiasmo las palabras de su líder. "Es hora de cambiar, el PCI debe gobernar", coreaba el graderío destinado a los militante comunistas invitados al congreso, mientras los delegados y las representaciones extranjeras, incluidas la de los PC chino y soviético, aplaudían al líder comunista italiano. Entre las delegaciones presentes en estas reuniones ha figurado una del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), encabezada por el senador Bernardo Bayona.Con su mensaje, Berlinguer ha ratificado su línea de centro en el interior del PCI, pero ha tomado buena nota de los pronunciamientos de la base, que apoya la tesis de Pietro Ingrao sobre una mayor democracia interna. Por eso se declaró favorable a una mayor transparencia en los debates de los órganos rectores del comunismo italiano.

Precisamente ayer por la tarde fue aprobada la enmienda presentada por Ingrao -consensuada con la dirección oficial comunista-, la más interesante de las 36 que llegaron al pleno del congreso. Se refiere a que las discrepancias en los máximos organismos sean discutidas en los colectivos -como el comité central-, a fin de evitar el secretismo y potenciar un mayor debate a todos los niveles. Esta enmienda supone un reforzamiento del papel del comité central como órgano de discusión y decisión que, si se mantiene la apertura apuntada en este congreso, pasará a convertirse realmente en el parlamento del PCI.

"Salimos más unidos de este congreso. El PCI no es una fuerza monolítica porque se compone de un conjunto de hombres que conforman una unidad con varias y múltiples voces que aportan sus ideas enriqueciendo el patrimonio común", dijo Berlinguer, unificando los distintos grupos de pensamiento que en realidad existen en el partido, desde Armando Cossutta (líder de los prosoviéticos y cuyas enmiendas sobre el papel propulsor del modelo soviético fueron retiradas ayerpor él mismo) hasta Giorgio Napolitano, ala derecha del PCI, pasando por Ingrao. Esta es quizá la más importante novedad de este congreso. Aunque el centralismo democrático permanece, queda institucionalizada una variedad en la unidad.

Por lo que se refiere a la alternativa democrática, Berlinguer señaló que hay que hacerla con los socialistas, pero no a cualquier precio. "Italia necesita una renovación moral y política, una transformación social que sólo se puede conseguir con esa alternativa porque, en caso contrario, comprometeremos el futuro mismo de la democracia", agregó Berlinguer. Por ello conminó a los socialistas a que se definan sobre si prefieren seguir colaborando con la Democracia Cristiana o prefieren establecer una alternativa democrática basada en la cooperación entre comunistas y socialistas.

"No proponemos un Gobierno con ellos para hoy o para pasado mañana, sino que nos definamos, y el PCI ya lo ha hecho, sobre una perspectiva clara de alternativa y nos movamos hacia ella", afirmó Berlinguer. Para éste, al igual que para Ingrao, este proceso no debe ser sólo una decisión de las cúpulas de los partidos de la izquierda, sino que deben participar en él los movimientos y fuerzas sociales de progreso en Italia.

A la hora de cerrar esta edición se estaba procediendo a la discusión y votación para elegir al nuevo comité central del PCI. Fuentes de toda solvencia han afirmado que serán renovados 39 miembros, cifra similar a la de anteriores congresos, pero que se mantiene la correlación de fuerzas en el interior del PCI.

El comité central se reunirá hoy para reelegir, naturalmente, a Berlinguer como secretario general y la nueva dirección del PCI, tras lo que se nombrará a la nueva secretaría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de marzo de 1983

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