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El Papa viaja al 'volcán centroamericano'

Juan Pablo II adelanta en Portugal las pautas de su gira

El papa Juan Pablo II llegó anoche a Costa Rica, primera gira de su apretado viaje por Centroamérica. Una breve escala en Lisboa le dio la oportunidad de marcar la pauta de lo que será su visita pastoral al volcán centroamericano. En el discurso pronunciado en el aeropuerto portugués, el Pontífice habló insistentemente del diálogo -"un diálogo respetuoso de todo lo que es humano"-, la paz y la fraternidad. En la esperanza de que "el amor predomine sobre el mal y el pecado", Juan Pablo II inició ayer una gira que le llevará a ocho países centroamericanos, en muchos de los cuales, y muy especialmente en El Salvador, la violencia es el pan de cada día. La gira papal coincide con un redoblado interés político-militar norteamericano en el futuro de esta República, en la creencia, según todos los indicios, de que la oposición armada no tiene, precisamente, todas las de perder... como hasta ahora venía proclamando la Casa Blanca. Las actividades guerrilleras en Guatemala, las difíciles relaciones entre la Iglesia católica y la Junta de Nicaragua, el conflicto latente en la frontera entre este país y Honduras y los múltiples problemas sociales y políticos que sufre Haití realzan de forma especial la presencia del Papa en América Central.

El papa Juan Pablo II dio en Lisboa, donde hizo ayer una breve escala en su viaje a Centroamérica, las pautas de su mensaje pastoral durante los próximos ocho días, al hablar de diálogo, paz y fraternidad. Sin citar a ningún país en particular, y sin referirse a ninguna situación concreta, el Papa insistió en Lisboa en la importancia capital del diálogo entre los hombres, "un diálogo respetuoso con respecto a todo lo humano".Las palabras papales, que comenzaron en un tono mesurado, fueron ganando apasionamiento a medida que el jefe de la Iglesia católica se sentía más unido a "todos los corazones heridos por la violencia", y hacía llamamientos al amor fraternal de todos los hombres para con "aquellos que sufren o están amenazados en su existencia y su dignidad".

Dirigiéndose a los pueblos de América Latina, "tan caros a mi corazón", el Papa les aseguró que se dirigía a su continente "lleno de esperanza de que el amor sea más fuerte que el mal y el pecado". "El viaje que estoy haciendo", agregó, "es, por tanto, un viaje de amor cristiano que sólo quiere ser reflejo y anuncio del amor misericordioso de Dios".

El Pontífice insistió, para subrayar el triunfo de la redención sobre el mal, en el mensaje de la Virgen de Fátima sobre el mismo suelo en el que, en mayo de 1982, fracasó el atentado perpetrado por el sacerdote integrista español Juan Fernández Krohn, quien se encuentra detenido en una cárcel portuguesa a la espera de ser juzgado.

El papa Juan Pablo II, que había comenzado sus palabras recordando su "inolvidable" visita del año pasado a Portugal, invitó a los fieles portugueses a rezar, "especialmente durante este viaje pastoral, por el triunfo del amor, de la concordia y de la paz: paz en los espíritus, entre los hombres y entre los pueblos".

Las alrededor de 7.000 personas que se agruparon junto a las pistas del aeropuerto de Lisboa para escuchar las palabras pronunciadas en portugués por Juan Pablo II desde el edificio principal gritaron continuamente: "¡Animo, ánimo!" y "La paz es posible", en referencia a las difíciles jornadas que debe afrontar desde hoy Juan Pablo II. "Muchas gracias; podemos continuar el viaje", dijo el Papa al final de su discurso y después de haber impartido la bendición.

El avión DC-10 de la compañía Alitalia en el que viaja el Pontífice aterrizó a las 10.45 (hora de Madrid) en el aeropuerto de Lisboa-Portela. Juan Pablo II descendió del aparato veinticinco minutos más tarde y fue recibido al pie de la escalerilla por el presidente de la República portuguesa, Antonio Ramalho Eanes; el primer ministro dimisionario, Francisco Pinto Balsemão, las esposas de ambos y los principales miembros del Gobierno saliente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1983