Rumasa
Si la asombrosa reacción del Gobierno frente al holding Rumasa se basa en algo más que en indicios racionales de un crack encubierto, se sostiene con argumentos más consistentes que una equívoca y parcial invocación a la Constitución y se materializa formalmente con instrumentos distintos a los de una obsoleta ley de guerra como la que, de forma encubierta, parece estar en la base de una decisión política de trascendencia jurídica, económica y social de tal envergadura como la anunciada anoche por el portavoz del Gobierno, estaremos en presencia de un caso insólito de perspicacia, reflejos e intuición en el arte de gobernar. Condiciones difíciles de cumplir cuando sólo unos días antes el ministro de Economía y Hacienda no sólo desconocía oficialmente la situación patrimonial y de liquidez del grupo, sino que pedía públicamente la continuación de unas auditorías para intentar una aproximación a la compleja realidad de Rumasa, petición que originó la reacción en cadena, zanjada ayer con la aún no definida fórmula de incautación, expropiación o nacionalización. Pero si la decisión del Consejo de Ministros no es otra cosa que el respaldo solidario a una imprudencia, el recurso a la fuerza para ocultar el error o la hasta ahora escondida declaración de intenciones celosamente ocultada en el programa electoral y en el discurso de investidura del presidente del Gobierno, podrá decirse, con todo rigor, que la decisión es la más despótica muestra de una incomprensible borrachera de poder.O todos estábamos engañados hasta ayer de lo que era Rumasa y lo que era el PSOE, o todos, desde hoy, cuando el Gobierno explique su decisión, podemos empezar a conocer el amargo sabor del desengaño.
24 de febrero
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
La borrasca Francis trae una semana de frío, nieve y heladas
Entre la continuidad chavista y la transición vigilada: qué ha pasado en Venezuela tras la captura de Maduro
España se plantea poner límites a las fotos de niños en las redes sociales: qué es el ‘sharenting’ y por qué cada vez preocupa más
No, no es tu imaginación: las mujeres duermen peor que los hombres (y hay razones médicas y sociales)
Lo más visto
- Última hora de Nicolás Maduro detenido y el ataque de EE UU a Venezuela, en directo | Trump vaticina que Cuba “está a punto de caer”
- El ataque de Estados Unidos a Venezuela amenaza con provocar una nueva subida del precio del petróleo
- El puto amo
- Rusia muestra su “solidaridad” con Venezuela pero descarta actuar en defensa de su aliado
- Un topo en el corazón del régimen: un agente de la CIA en el Gobierno fue clave para capturar a Maduro




























































