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Critican las opiniones de Calviño sobre la televisión catalana

Más de ochenta intelectuales, políticos, artistas y profesionales diversos, han remitido un escrito a la dirección general del proyecto de empresa pública de producción y emisión de televisión de Cataluña, dependiente de la Generalitat, en protesta por unas recientes declaraciones del director general de RTVE, José María Calviño, acerca del papel de la futura televisión catalana.

"En su reciente estancia en Barcelona", dicen los firmantes del escrito, "el señor Calviño se manifestó en favor de que Cataluña, en el mejor de los casos -y dentro de bastantes años-, llegue a tener una televisión complementaria y antropológica. Es decir, una televisión que en lugar de ser útil para normalizar nuestra propia personalidad, sea un elemento de sumisión y de folklorización de nuestra nacionalidad".

"Los abajo firmantes consideran que, pretender remitir a varios años la creación de una televisión propia, querer controlar la red de difusión para la que el Parlamento catalán unánimemente ya ha concedido la dotación económica necesaria, y propiciar abierta y descaradamente una televisión mediocre y pairalista no es otra cosa sino atacar nuestra existencia nacional, nuestra lengua y nuestra cultura".

Por último, los firmantes del escrito instan a velar para que el proceso en curso de conseguir una televisión catalana moderna, capaz de informar de toda la realidad catalana, española e internacional, no se detenga. "Ceder a los criterios de Calviño sería convertir en una falacia el viejo deseo de poseer una televisión pública al servicio de todos los catalanes".

Entre los firmantes figuran los rectores de la Universidad Central y Autónoma, Badía Margarit y Serra Ramoneda; los diputados Antón Cañellas, Albert Alay, Heribert Barrera, Colornines, Luchetti; políticos como Antoni Gutiérrez Díaz, secretario general del PSUC, Carlos Sentís, presidente de CC-UCD, Jordi Solé Tura y Trías Fargas, entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de febrero de 1983