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Entrevista:

"El antisemitismo de hoy es ir contra Israel", afirma Gideon Hausner, fiscal del proceso contra Adolf Eichmann

Gideon Hausner, fiscal en el proceso de Adolf Eichmann, ex diputado y ex ministro, es en la actualidad presidente de Yad Vashem, instituto nacional israelí dedicado a la memoria de los seis millones de víctimas judías asesinadas por el régimen hitleriano en Europa.

En estos días en que se cumple el cincuenta aniversario de la llegada al poder de Adolf Hitler, Yad Vashem sigue velando incansable para que las matanzas sigan siempre vivas en la memoria de los judíos.Pregunta. ¿Murió la ideología hitleriana, el nazismo, con Adolf Hitler?

Respuesta. El nazismo tenía tres componentes esenciales: la ideología fascista propiamente dicha, el Führer Prinzip (un solo jefe) y el antisemitismo, es decir, el odio destructor para con los judíos. No creo que la ideología fascista haya muerto. No está de moda hoy, no parece conveniente, pero puede renacer en ciertas condiciones. El Führer Prinzip goza de buena salud. Esta forma de Gobierno se encuentra hoy en varias partes del mundo. El antisemitismo no está muerto en absoluto. No es bueno en esta época poshitleriana proclamarse antisemita. El antisemitismo actual se esconde tras el antisionismo; hoy día su nombre es el de antiisraelí.

P. ¿Cree usted que toda crítica a Israel, incluidas las violentas, puede ser asimilada con el antisemitismo?

R. Desde luego que no. Toda manifestación antisemita no es una crítica a Israel, y toda crítica a Israel no es antisemita. Pero no nos engañemos. El antisemitismo se ha servido siempre de un apoyo para justificar el odio hacia los judíos. El siglo XIX se acusaba a los judíos de dominar las universidades, de querer controlar la economía. Bajo el comunismo, en la URSS, los judíos eran y son tratados como cosmopolitas; dicho con otras palabras, de apátridas. La misma acusación se les hizo en la Alemania nazi, donde se les acusó de desarraigados, de no ser verdaderos alemanes, de extranjeros de siempre y por siempre, y esto fueran cuales fueran sus aportaciones a la ciencia, a la cultura y a la prosperidad de Alemania. Hoy se sospecha que todos los judíos son proisraelíes, y efectivamente, lo son en su mayor parte. Y como Israel es culpable, todos los judíos solidarios con el Estado israelí son culpables. Yo no digo que la política de Israel esté por encima de toda crítica. Lejos de eso.

P. ¿Hay entonces que abstenerse de criticar a Israel, su política, sus guerras, para evitar este peligro?

R. No he dicho esto. Sólo quiero avisar contra la tentación de mezclar la política de un Gobierno y la existencia de un Estado, los derechos de su pueblo a desarrollarse. En el extranjero no hay verdadera discusión sobre la política israelí de estos tiempos. Hay una condena, sin ningún tipo de matices, de Israel; una condena que no está basada sobre un análisis serio de los hechos, sobre un debate de ideas.

P. ¿Cómo se entiende esto?

R. Le voy a poner un ejemplo. La Asamblea General de la ONU decretó en 1975 que el sionismo -movimiento de renacimiento nacional del pueblo judío- es racismo. El Estado de Israel, que es el producto, la expresión de las aspiraciones nacionales del pueblo judío, es, en consecuencia, racista, y todos los judíos que lo apoyan y se solidarizan con él son también unos racistas.

P. ¿Qué lección hay que extraer de la toma de poder por Hitler hace cincuenta años?

R. La principal lección es la de la vigilancia. Hay que ser vigilantes. Hay que rastrear, desenmascarar a tiempo toda ideología que se considere fascista, nazi. Hay que desenmascararla cuando esta ideología se oculte tras una careta Hay que tomar a estas gentes en serio. Durante el ascenso de Hitler a veces se oía decir: "Es un loco. Sus ideas son delirantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 1983

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