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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

La seguridad del maestro Gómez Martínez

No cabe duda de que la solidez técnica del maestro Gómez Martínez, su facilidad para conducir, transmite seguridad a los instrumentistas y sensación, a nosotros, de que estamos escuchando la versión querida por el director. En otras palabras, no hay desfase aparente entre pretensiones y logros.También reconocemos que las interpretaciones del joven director granadino no se conforman con la inercia de la orquesta a tocar como siempre las grandes obras del repertorio sinfónico, reiteradas temporada tras temporada, sino que propone detalles reveladores de un planteamiento personal por su parte: así por ejemplo, el fraseo y algunos matices dinámicos del adagio non troppo de la Segunda sinfonía brahmsiana resultaron ciertamente originales.

Sinfonía número 48 en do mayor (Haydn)

Concierto para oboe y orquesta (Martinu) y Sinfonía número 2 en re mayor op. 73 (Brahms).Orquesta sinfónica de la RTVE. Antonio Faus, oboe. Director: Miguel Angel Gómez Martínez. Teatro Real, 16 de enero de 1983.

Establecido esto, es deber del comentarista manifestar que no fue captado por las versiones escuchadas de las sinfonías de Haydn y Brahms. La sinfonía María Teresa del vienés, por primera vez en los atriles de la orquesta de RTVE y, por cierto, muy bien tocada, resultó un poco falta de vida interna, de latido musical, y creo que no siempre equilibrada de planos sonoros: la plantilla de cuarenta músicos, perfecta a priori, dio balance excesivo a favor de los cuatro metales.

Más que el promedio habitual

En cuanto a Brahms, ignoro si el cronometro indicará una duración más larga del promedio habitual, lo que mostraría objetivamente que el maestro Gómez Martínez opta por tiempos moderados, pero en todo caso, el devenir musical nos pareció excesivamente pesante y moroso.

Creo que lo más atractivo del concierto estuvo en la interpretación -también por primera vez a cargo de la Sinfónica de RTVE- del espléndido Concierto para oboe y orquesta de Bohuslav Martinu, compositor checo de quien se ofrecía amplia referencia en el programa de mano. La obra, enjundiosa y concisa, dirigida sin partitura y con gran precisión por Miguel Angel Gómez, tuvo un espléndido solista en Antonio Faus, joven oboísta proveniente de esa Valencia que puebla los atriles de viento de las orquestas españolas, y que es miembro de la plantilla de la Sinfónica de RTVE desde 1971. Faus tocó con total seguridad y buen gusto musical, ganándose los aplausos cálidos del público y de sus propios compañeros de orquesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de enero de 1983