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12.000 personas piden la liberación de Miguel Echeverría horas antes de expirar el ultimátum de sus secuestradores

Horas antes de que expirara el ultimátum de los secuestradores de Miguel Ignacio Echeverría, en el que amenazaban con ejecutar al joven en el caso de no cumplirse sus exigencias, más de 10.000 personas reclamaron ayer su liberación en la más importante manifestación celebrada en Guipúzcoa contra la violencia. Entretanto, continúa la incertidumbre respecto a la identidad de los autores del secuestro, aunque la denuncia del mismo expresada por las organizaciones del KAS y su evidente interés en desmarcar a ETA Militar de la acción aumentan la sospecha de que sean los poli-milis quienes retengan al joven.

El reló del Ayuntamiento donostiarra marcaba las doce en punto del mediodía cuando los manifestantes, congregados en los jardines de Alderdi Eder de las inmediaciones de la Concha, iniciaron su marcha por el centro de la ciudad. Una pancarta, que pedía en eusquera y castellano la libertad de Miguel Ignacio Echeverría, sostenida por miembros de las juventudes socialistas y del Partido Nacionalista Vasco, abría el cortejo, que encabezaban los hermanos y familiares del secuestrado y representantes de los partidos convocantes.En lugar destacado, aparecía el secretario general del Partido Socialista de Euskadi, Txiqui Benegas, que apenas media hora antes del inicio de la manifestación, había llegado al aeropuerto de Fuenterrabía procedente de Managua. Enrique Múgica y el resto de los parlamentarios del PSOE por Guipúzcoa, se encontraba también en las primeras filas de manifestantes que contaron con la presencia de José María Alcain, el alcalde de San Sebastián, el senador Joseba Elósegui y los consejeros del Gobierno vasco Lasagabaster y Blasco, entre los representanes del PNV, el diputado al congreso por EE, Juan María Bandrés y el ,dirigente ucedista Jaime Mayor Oreja.

Aislamiento del terrorismo

Tras una segunda pancarta, que llevaban los compañeros de- Miguel Ignacio Echeverría, de la escuela de ingenieros, desfiló el grueso de la manifestación, que se dirigió hasta el barrio de Gros, para ganar de nuevo el centro. Cincuenta minutos después de iniciada la marcha, a la altura del número 1 de la calle Urbieta, el aplauso de los manifestantes se fundió con el saludo de la madre del secuestrado, María Alcorta y otros familiares que aparecieron en el balcón de su domicilio, donde exactamente hoy hace una semana fue secuestrado el joven. Minutos después, los miembros de la familia acompañados de su portavoz, Miguel Segura, conversaron en la calle con los dirigentes políticos a quienes expresaron su satisfacción por la movilización conseguida.

Por su parte, los líderes y representantes políticos coincidían en la significación que, respecto al aislamiento del terrorismo y el aumento de la conciencia ciudadana, se había manifestado en la movilización, la más numerosa que ha conocido Guipúzcoa contra la violencia:

"Creo que de hecho, en la práctica, se está plasmando el acuerdo entre distintos sectores políticos y ciudadanos de un frente por la paz", declaraba a este periódico Txiki Benegas, quien añadió que "he querido venir a la manifestación porque me parece fundamental para salvar la vida del joven Echeverría y para participar en esta gran prueba de civismo y de rechazo de la violencia". Benegas, según la tesis que viene manteniendo el Gobierno y los dirigentes del PSOE, opinó también que el secuestro es obra de los octavos, aunque ellos pretendan ocultarlo por todos los medios". Para su compañero de partido y parlamentario vasco, Juan María Eguiagaray, la creciente movilización que se está desarrollando desde el secuestro de Orbegozo y que, en estos momentos, exige la liberación de Miguel Echeverría, "está retrotrayendo a la situación que vivía, Euskadi dosaños atrás y en la que, al igual que entonces, a excepción de Herri Batasuna, el resto de las fuerzas políticas y sectores ciudadanos, expresan su rechazo a las acciones violentas".

La interpretación del clima que en estos momentos vive Euskadi, donde, en opinión del dirigente de Euskadiko Ezkerra, Javier Markiegui, "se está produciendo el movimiento más importante contra la violencia", lleva a pensar a los representantes de su partido que, en la actualidad, existen condiciones favorables para emprender negociaciones y llegar a acuerdos políticos en contra de la violencia.

En este tono coincidente respecto a las valoraciones políticas, Joseba Elósegui, el senador por el PNV, que años atrás se lanzara en llamas en el frontón de Anoeta en presencia del general Franco, aportaba un matiz diferente. Para Elósegui, quien opina que "estamos cansados de manifestarnos y de expresar nuestro rechazado a la violencia", es hora de llevar la protesta a un terreno más eficaz, en el que no quiere ser más explícito, pero que él mismo sitúa "en el terreno que más temen y en el que se mueven las organizaciones terroristas". En opinión de Elósegui, se trata de enfrentar una guerra con el terrorismo en la que, "aun respetando los derechos humanos, no pueden quedar al margen aquellos dirigentes políticos que defienden y, en definitiva, son cómplices de las organizaciones terroristas". "Porque no son asesinos únicamente quienes aprietan el gatillo sino también los que inducen y alientan a otros a aprentar el gatillo", afirma Elósegui.

Para hoy a las 12 del mediodía, las organizaciones juveniles de prácticamente la totalidad de los partidos vascos, han convocado una nueva manifestación en Bilbao. La concentración se iniciará frente al museo de Bellas Artes.

Incertidumbre sobre los autores

La incertidumbre en la que todavía se halla sumida la familia Echeverría en torno a la identidad de quienes tienen secuestrado al joven Miguel Ignacio, era confirmada ayer nuevamente por el portavoz de la familia, Miguel Segura. Tras la serie de pistas que, a través de llamadas telefónicas recibidas por la familia y "todos los contactos que hemos intentado", afirmó Segura que no se había obtenido resultado alguno "ni tampoco hemos llegado a ninguna convicción sobre la identidad de los secuestradores".

Al cabo de todas estas gestiones, declaró el portavoz que la familia "no ha descartado todavía a ETA como autora del secuestro, aunque evitó referirse expresamente al hecho de que un portavoz de los poli-milis de la VIII Asamblea, hubiera rechazado la autoría de este sector en el secuestro y en consecuencia, se negara a percibir el dinero del rescate. "Prefiero no comentar este tema", dijo textualmente Miguel Segura.

Segura, que dijo desconocer si las medidas anunciadas por el ministro del Interior en torno a la figura de los intermediarios y mediadores en los secuestros, han podido ostaculizar o no los contactos y negociaciones con los secuestradores, afirmó que la familia no había recibido ningún tipo de presión por parte el Gobierno.

Respecto al ultimátum y la expresa amenaza de ejecución contenida en el texto que dejaron a la familia "en el caso de que no paguen el rescate en la fecha estipulada", cuyo plazo expira hoy, opinó el portavoz que, entre las' posibles interpretaciones, a su juicio estaba orientado a producir un efecto psicológico y, en definitiva, "a minar la moral".

Miguel Segura, que comentó que la manifestación de ayer había influido positivamente en los ánimos de la familia Echeverría, dijo que ésta se encontraba a la espera de pruebas, "no sólo morales sino físicas", por parte de quienes retienen al joven.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de enero de 1983

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