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Adrián Puig,

diseñador gráfico, comprobó con gran sorpresa cómo en la mañana de ayer se le había escapado la serpiente pitón que posee en el terrario de su domicilio barcelonés de la calle Provenza. La serpiente, de 1,20 metros, había sido capturada horas antes por agentes de la Guardia Urbana, que fueron advertidos por un asustado viandante que la vio encaramada un abeto navideño de un establecimiento de electrodoméstico de la zona. El reptil fue trasladado al zoológico barcelonés adonde acudió el diseñador a reclamarla, siéndole entregada tras acreditar su propiedad. Fuente del zoológico han señalado que el número de serpientes en domicilios de Barcelona es de trescientas, que suelen costar cada ejemplar de 9.000 a 12.000 pesetas y que en España no se necesita permiso para poseerlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 1983

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