Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Concluye el mandato de España en el Consejo de Seguridad

La Asamblea General de las Naciones Unidas concluyó sus sesiones de 1982 sin grandes acuerdos espectaculares. A los viejos problemas que ilustran la tensión internacional (Oriente Próximo, Camboya, Chipre, Afganistán, Centroamérica) se añadieron otros nuevos (guerra de las Malvinas, independencia de Puerto Rico) sin avances reales en ninguno de los temas. La Asamblea concluyó con la aceptación del árabe como sexta lengua oficial de la ONU. Incluyó también un pintoresco debate sobre el descubrimiento de América. Para España, la Asamblea marcó una continuidad en los votos y el final del mandato bianual como miembro del Consejo de Seguridad."Se han realizado progresos reales", comentó la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Jane Kirpatrick. Destacó, con términos más optimistas que lo habitual, la "victoria para la ONU" al haberse pronunciado contra la expulsión de Israel solicitada por Irán. También por "la clara victoria" contra la iniciativa de Cuba que intentó plantear como un caso de descolonización el estatuto actual de Puerto Rico, Estado asociado a EE UU.

Otros medios diplomáticos valoraron más cáusticamente el balance de la Asamblea anual de la ONU. Puntualizó el escaso progreso en litigios históricos como la tensión árabe-israelí, la evolución de la situación en Afganistán, la crisis en Centroamérica y, sobre todo, la apatía de los países industrializados en pro de programas de cooperación a favor del Tercer Mundo.

"Las negociaciones globales no han avanzado en absoluto", comentó un diplomático europeo. Las buenas intenciones marcadas en la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno, durante el encuentro de otoño de 1981, en Cancún (México) continúan estacionadas. Tampoco hay realidades en torno al denominado diálogo Norte-Sur.

En tal sentido, la posición de Estados Unidos fue siempre muy restrictiva durante la concluida Asamblea General a la hora de votar a favor de incrementos de fondos en las agencias y comisiones onusianas destinadas a asuntos de cooperación económica internacional.

En realidad, la ONU, en aras de la mejor tradición, acabó su Asamblea sin pena ni gloria. Confirmó la morosidad de una asamblea de pueblos que se encuentra muy anquilosada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1982