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Atentado contra un centro de reeducación de jóvenes en San Sebastián

Un incendio, provocado, según la policía, por la explosión de un artefacto de seis kilos de Goma 2, destruyó ayer de madrugada, en el barrio donostiarra de Astigarraga, un centro de reeducación dedicado a la observación y diagnóstico de jóvenes con problemas de conducta. Las llamas consumieron rápidamente las instalaciones y servicios del centro, dañando asimismo la estructura del edificio, un caserío de dos plantas, adquirido hace más de dos años por la Fundación UBA, especializada en la reeducación de jóvenes que pasan por el Tribunal Tutelar de Menores.Las pérdidas económicas superan, al parecer, los quince millones de pesetas, y un bombero de San Sebastián que participó en la extinción del incendio ha sido atendido de lesiones leves. La policía considera que el artefacto fue colocado en la cocina, junto a una bombona de butano que se encontraba prácticamente vacía de gas, con la intención de propagar el incendio. La bombona quedó prácticamente destruida, y este dato confirma a la policía la tesis de un atentado. La explosión tuvo lugar a la 1.45 horas y el fuego destruyó los talleres, dormitorios, comedores y servicios del centro, que posee capacidad para albergar a grupos de quince jóvenes.

El caserío había sido visitado el sábado último por miembro de UBA, una fundación particular que recibe subvenciones del Consejo Superior de Protección de Menores y que posee otros dos centros más en la provincia de Guipúzcoa. Miembros de esta fundación señalaron ayer que la destrucción del centro no posee, a su jucio, ninguna explicación lógica.

"Estamos desconcertados, sobre todo después de saber que la policía piensa que ha sido un atentado. Este es un centro, en el que los miembros de la fundación habíamos puesto todas nuestras ilusiones, porque en él se estaban llevando a cabo una serie de experiencias que han merecido el reconocimiento de expertos españoles y extranjeros". "Practicamos", señalaron, "un modelo de educación abierto que intenta romper con los moldes establecidos hasta ahora en el terreno de la reeducación; nosotros rehuimos, de hecho, el término oficial de reformatorio, y lo único que sabemos es que los chavales estaban participando en estas experiencias con verdadera ilusión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de diciembre de 1982