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Cartas al director

'La pecera' del Papa

Hoy he visto al Papa. Yo ya no soy católica desde hace muchos años, pero por azar, como otras muchas cosas de la vida me ocurren, hoy he visto al Papa.Iba a Correos a echar una carta para mi novio cuando montones de gente bajaban hacia el paseo de la Castellana.

Yo siempre sigo a la gente, por lo menos por el momento. Rápidamente he sabido lo que pasaba y me he dirigido con la masa.

Bueno, no me extenderé mucho en las explicaciones del ambiente, que seguro que todo el mundo conoce por haberlo visto por la televisión.

El asunto es el siguiente: cuando todo este ambiente tan alegre y festivo se ve destrozado por la aparición de un Papa metido en una especie de jabonera gigante, una llega a preguntarse si es que está en la UVI o es que ya lo han canonizado, dado el parecido con el brazo incorrupto de santa Teresa.

Toda esta magia festiva se va al cuerno y el desencanto me invade. Los católicos de por allí parece que lo justifican por aquello de los atentados; pero la violencia estética que hemos presenciado, a todos nos ha dejado huella.

Como ya he dicho, no soy católica, pero sí he sentido siempre un gran respeto por la Iglesia en todas sus manifestaciones estéticas: arquitectura, música, rituales, atuendos...

Creo que todos nos hemos enriquecido con ésto; entre otras cosas, porque no ha habido donde elegir tampoco. Pero ¡si ni tan siquiera esto nos ofrecen Habrá que empezar a pensar no sólo que el Vaticano es una multinacional más, como dicen, sino la más chunga de todas ellas. /

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