Catastrófica situación en las zonas afectadas por las inundaciones

El Consell evalúa en 35.000 millones las pérdidas del sector agrario

La Consellería de Agricultura del Consell valenciano evaluaba ayer provisionalmente las pérdidas ocasionadas en los cultivos de las zonas más afectadas por las inundaciones en la provincia de Valencia en torno a los 35.000 millones de pesetas, si bien, a medida que se desarrollen las tareas de auxilio y restablecimiento de servicios en las poblaciones incomunicadas, tales cifras se verán incrementadas. El gobernador civil, José María Fernández del Río manifestó ayer que se iba "restableciendo paulatinamente la normalidad" en la zona afectada, aunque aún quedaban algunos núcleos de población incomunicados y en otros muchos no se habían restablecido servicios como la luz eléctrica, el agua potable y el teléfono.Por otra parte, Gobierno Civil, Capitanía General de la III Región Militar, Diputación Provincial y Ayuntamiento de Valencia se distribuyeron ayer por zonas la responsabilidad de las obras que se están realizando en las comarcas afectadas para conseguir mayor operatividad en las tareas de auxilio y restablecimiento de servicios. La afluencia de víveres llegados de otras regiones y de diferentes puntos del País Valenciano es tan cuantiosa, que se temía que parte de los más perecederos llegue a deteriorarse antes de que puedan ser distribuidos.

Contra lo que se creyó en un principio, la zona de la Albufera no ha resultado gravemente dañada. En cuanto al abastecimiento de agua potable, ayer mejoró en la capital.

Entre 45.000 y 50.000 hectáreas afectadas

A las pérdidas en agricultura, que comprenden tanto las referidas a la cosecha como a la necesaria recuperación de infraestructura y arbolado, hay que unir el tiempo necesario para que los nuevos naranjos que sustituyan a los destruidos en las inundaciones lleguen a tener el rendimento de los arrasados por las aguas. Tiempo que se calcula en ocho años, dadas las características de este cultivo.

Según la Consellería de Agricultura, habría resultado afectada una superficie de cultivo aproximada de entre 45.000 y 50.000 hectáreas, de las que unas 25.000 se rían de cítricos, y entre 20.000 y 25.000, de frutales, hortícolas y arrozales. El Comité de Gestión para la Exportación de Frutos Cítricos comunicaba ayer que veintiún vagones de fruta que habían sido ya expedidos hacia los distintos mercados se perdieron en su práctica totalidad al haber sido sorprendidos por las inundaciones. En cuanto a la fruta, la que está inmersa en el agua se perderá por podredumbre, y el resto "será afectada en mayor o menor medida, en función de las, condiciones climatológicas y de los tratamientos en almacén".

Por lo referente al arbolado, se ha registrado desde la pérdida total de arboles hasta alteraciones fisiológicas importantes que repercutirán negativamente en su desarrollo y, por tanto, en la próxima campaña.

Restablecimiento de comunicaciones

Según informó el gobernador civil, ayer ya se accedía normalmente por carretera a todas las poblaciones afectadas excepto a Bicorp y Millares; no obstante, para llegar a algunos pueblos era necesario utilizar vehículos todo terreno. El caso de Bicorp y Millares, que estaban siendo comunicados con helicópteros, se debió a deterioros en las carreteras ocurridos con posterioridad a las primeras inundaciones.

En función del reparto de zonas efectuado, el Ejército comenzó a ocuparse exclusivamente de Alcira y Carcagente, y el alcalde de Valencia, que visitó ayer las siete poblaciones que tenía asignadas, manifestó a EL PAIS, que confiaba que todas ellas estuviesen hoy limpias y con el servicio de agua potable restablecido, con la ayuda de los equipos que han enviado los ayuntamiento de Madrid, Zaragoza y Barcelona. Tanto el Gobierno Civil como la Diputación nombraron delegados para cada población de las que se les asignaron, y ayer comenzaron a actuar con la nueva estructura organizativa.

El hecho de que haya quedado casi vacío el pantano de Tous, que canalizaba agua del Júcar hacia la depuradora de Picassent, ha sido la causa más importante de que el agua potable haya tenido tan poca presión los últimos días en que solo subía a las primeras y segundas plantas de los edificios en Valencia. Ayer, según el alcalde, esta situación tendía normalizarse, ya que bajó la tensión de la demanda, pues en un principio los usuarios, al parecer, almacenaron agua. Pese a que no hay suministro desde la depuradora de Picassent y la ciudad se abastece únicamente de la presa de Manises, el flujo de agua era ayer mayor, porque había descendido la cantidad de barro que contenía y su filtración era más fácil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 1982.

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