Una procesada, monja, impide de nuevo el juicio contra dos agencias matrimoniales
Por segunda vez ha sido suspendido el juicio contra el matrimonio propietario y siete empleadas de las agencias matrimoniales El Porvenir y La Felicidad, acusados por el ministerio fiscal de estafar entre 1973 y 1976 a más de 10.000 clientes. La vista oral se suspendió ayer, en Barcelona, por incomparecencia de una de las acusadas, que ingresó en un convento de monjas tras el cierre de las agencias matrimoniales.Según informa la agencia Efe, los hechos de la causa se remontan a 1972, cuando Marcel Rat y Angela Sánchez establecieron el negocio en Barcelona. Posteriormente, y hasta 1976, abrieron hasta un total de veinte sucursales en las principales capitales españolas.
La Felicidad y El Porvenir se anunciaron profusamente en los medios de comunicación y ofrecieron los servicios habituales en este tipo de entidades: la presentación de personas de distinto sexo con fines matrimoniales. Hasta la primera denuncia de un cliente, en 1976, llegaron a tener más de 10.000 clientes, a los que cobraban entre 5.000 y 20.000 pesetas.
El fiscal, en su escrito de conclusiones provisionales, afirma que existía "falta de seriedad comercial, ética, moral y jurídica". Se aceptaban como clientes personas sanas y enfermas, cuerdas y locas, casadas y solteras, que querían casarse o que sólo querían relaciones sexuales.


























































