Licio Gelli, jefe de la logia masonica italiana P-2, detenido en Ginebra

El jefe de la logia masánica italiana Propaganda 2 (P-2), Licio Gelli, fue detenido ayer por la tarde en Ginebra cuando trataba de retirar dinero de un banco suizo con documentación falsa, según indicaron el Departamento Federal de Justicia y la policía de Bema.Según las fuentes oficiales suizas, Licio Gelli disponía en el banco en que fue detenido de una cuenta corriente con varias decenas de millones de dólares. Esta suma fue bloqueada la semana pasada por orden de la magistratura de Lugano, que había tomado la medida para controlar la sumas transferidas desde Latinoamérica a Suiza por el Banco Ambrosiano, de Milán.

Licio Gelli fue el principal protagonista del escándalo que provocó el año pasado la caída del Gobiemo de Arnaldo Foriani, y que estalló tras la publicación de una lista con 963 nombres descubierta en la casa de Gelli. Junto con la lista había numerosos documentos confidenciales destinados, al parecer, a chantajear a las personalidades del mundo político, militar y económico italiano.

Entre los nombres que figuraban en la lista aparecían militares del más alto nivel, como el ex jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional italiana almirante Giovanni Torrisi, así como tres ministros del Gobiemo Forlani.

Las investigaciones mostraron después que Gelli había hecho de la logia un centro de poder oculto que ejercía gran influencia en los medios políticos, económicos y periodísticos italianos. Había sido amigo de Michele Sindona, banquero siciliano que cumple una condena a veinticinco años de prisión por bancarrota fraudulenta, y de Roberto Calvi, el financiero milanés que apareció ahorcado en Londres el pasado 18 de junio.

El jefe de la logia masónica P-2 estaba ligado, según se dijo, a los grupos de extrema derecha latinoamericanos, había adquirido nacionalidad argentina en 1974 y se había hecho acreditar como díplomático de ese país ante el Gobierno italiano.

Actualmente existen contra él en Italia dos órdenes de detención: una por espionaje y otra por atentar contra la seguridad del Estado. Cuando estalló el escándalo, huyó de Italia, declarándose inocente de todas las acusaciones. Hasta que ayer fue detenido en Ginebra, se le creía refugiado en América Latina.

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