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El 28 de octubre, elecciones generales

Aumenta la tensión entre la Iglesia y el Gobierno por la coincidencia de las elecciones con la visita papal

La tensión entre la jerarquía eclesiástica española y el Gobierno de Calvo Sotelo, desencadenada por el anuncio de la convocatoria de elecciones anticipadas coincidiendo con la visita de Juan Pablo II, subió ayer de tono tras la difusión de una nota del secretariado general del Episcopado en la que se deplora "la conversión de la esperada visita del Papa a España en un tema polémico por circunstancias absolutamente ajenas e imprevisibles".

El director general de Asuntos Eclesiásticos y coordinador del viaje papal, Luis Apostua, había manifestado, horas antes del comunicado episcopal, el parecer del Gobierno favorable al mantenimiento del programa inicialmente previsto.El comunicado del secretariado de la Conferencia Episcopal deplora igualmente "los intentos ya aparecidos de explotar políticamente esta situación a favor de diferentes posiciones políticas" y reitera el deseo de los obispos españoles de que "el Papa pueda venir a España a ejercer su ministerio apostólico en las condiciones requeridas por los objetivos religiosos y morales propios de este viaje".

El secretariado recuerda que es la Santa Sede quien deberá decidir, contando con el asesoramiento del Episcopado español, acerca de las circunstancias del viaje y confirma la convocatoria de una reunión de la comisión permanente de este organismo para el próximo sábado, en la que "se examinará la situación creada por las recientes decisiones de la presidencia del Gobierno y las reacciones de la opinión pública, con el fin de transmitir conjuntamente su parecer al Santo Padre.".

Medios eclesiásticos consultados por EL PAIS responsabilizaron al Gobierno de la situación creada por la convocatoria precipitada de elecciones coincidiendo con el calendario del viaje y se mostraron molestos por la actitud de la Administración, que "pone a las autoridades eclesiásticas ante los hechos consumados para después inhibirse de las dificultades creadas".

Según estas mismas fuentes, el malestar de las autoridades eclesiásticas españolas proviene del "riesgo de desnaturalización de los objetivos del viaje papal por causas políticas, y de la sensación de desconcierto que se ha originado en muchas provincias donde los fieles se preparaban para recibir a Juan Pablo II y se sienten ahora defraudados por los rumores de aplazamiento del viaje".

A lo largo del día de ayer prosiguió el pronunciamiento de gran parte de los obispos españoles en favor de las diferentes posibilidades existentes, que van desde el aplazamiento puro y simple de la visita hasta el mantenimiento íntegro del programa previsto. La posición que parece contar con mayores posibilidades de abrirse paso en la reunión del sábado, a la que asistirán los miembros de la Comisión Permanente del Episcopado y los prelados de las diócesis que esperan recibir al Papa, es la de proponer una reducción del viaje a dos días con desplazamientos a tres ciudades: Madrid, Avila y Santiago.

Esta postura fue ya expuesta el martes por el arzobispo de Barcelona, cardenal Jubany, y ha encontrado eco en otras diócesis, como la de Pamplona, cuyo titular, José María Cirarda, se mostró partidario de no suspender la visita pero sí de reducirla a "unos actos en Avila, para celebrar el centenario de Santa Teresa, y Alba de Tormes y a un encuentro con la Conferencia Episcopal en su nueva casa". "El resto de la visita", continuó Cirarda, "podría aplazarse para un tiempo más tranquilo".

De esta misma opinión parece participar el presidente de la Conferencia Episcopal, Gabino Díaz Merchán, quien celebró ayer una reunión ordinaria con el equipo de trabajo de su diócesis, al que manifestó, según recoge la agencia Efe, su postura favorable a un acortamiento de¡ viaje papal, si bien se mostró dispuesto a plegarse a la opinión de los obispos de las diócesis afectadas.

Por contra, el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Marcelo González Martín, envió ayer una carta a todos los sacerdotes de su diócesis informándoles de la visita de Su Santidad el próximo 21 de octubre y exhortando a los fieles a unirse a los actos programados y a prepararse espiritualmente mediante el sacramento de la confesión.

La postura de los arzobispos de Santiago, Angel Suquía, y de Sevilla, Carlos Amigo, coinciden aparentemente con las del cardenal primado, aunque el prelado de Sevilla declaró a EL PAIS que "la coincidencia de fechas entre la visita de Su Santidad y las elecciones generales es un hecho desafortunado". Ambos prelados se resisten a aceptar alteraciones en el calendario.

Otros obispos eluden pronunciarse sobre las decisiones que adoptará la Comisión Permanente de¡ Episcopado, como el de Badajoz, Antonio Montero, considerado influyente en medios eclesiásticos y que se limitó a manifestar que "la última palabra la tiene el Papa y lo que el, Santo Padre ha manifestado hasta ahora es que viene a España", informa Julián Leal.

Según declararon a este diario portavoces de la Conferencia Episcopal, una vez que los prelados españoles unifiquen sus criterios y fijen su opinión conjunta, ésta será transmitida al Vaticano el próximo lunes por un obispo.. Posteriormente, la Santa Sede deberá adoptar una decisión y, sólo entonces, se pondrán en conocimiento del Gobierno español los planes definitivos de Juan Pablo II.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de septiembre de 1982

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