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"Sería un error que UCD se presentase en solitario en el País Vasco", asegura Marcelino Oreja

La enmienda que presentó, y ganó, el delegado del Gobierno y presidente de la UCD vasca, Marcelino Oreja, en la reciente reunión del comité ejecutivo del partido centrista -mediante la cual se contempla la posibilidad de establecer pactos electorales, en el territorio autónomo, con fuerzas políticas afines- ha provocado cierto nerviosismo en las filas de UCD y AP del País Vasco.Marcelino Oreja, después de asegurar que "si UCD se presenta en solitario en el País Vasco, sería un error", matizaba ayer a EL PAIS que "en ningún momento he mencionado, en lo concreto, la palabra Alianza Popular", el secretario regional del mecionado partido, Florencio Aróstegui, en unas declaraciones concedidas a este periódico, calificaba de "incoherente" la posibilidad de concertar pactos entre fuerzas políticas que "quizás en el resto de España sean rivales".

Aunque la operación de poner en marcha la configuración de la gran derecha vasca se dejaba entrever en las primeras declaraciones que Marcelino Oreja realizó tras ser elegido presidente de la UCD del País Vasco, en la celebración de su segundo congreso el pasado mes de enero, acaso ahora las intenciones del líder centrista se perfilan más claramente.

Marcelino Oreja se hizo cargo del timón centrista en el territorio autónomo con la obsesión de dar otra imagen radicalmente diferente "y menos testimonial" a la que hasta el pasado mes de enero había ofrecido el partido centrista, fiel en su mayoría al ex presidente Adolfo Suárez.

En aquellas fechas el delegado del Gobierno comenzó a hablar de la necesidad de presentar una oferta electoral, una alternativa al nacionalismo desde una óptica diferente a la de la izquierda.

"La indefensión ideológica, el irredentismo abertzale, el nacionalismo y la degeneración revolucionaria", son los principales fenómenos desgranados por Marcelino Oreja como "típicos del País Vasco" cuando se fija en ese 40% de abstención que se produjo en los últimos comicios en Euzkadi y que, en su opinión, pueden ser ganados para su causa.

Continúa sin querer hablar de "la gran derecha", dice que hay colectivos liberales, carlistas y foralistas, "a los que no se les puede cerrar las puertas", y que en este sentido el documento del ejecutivo centrista del pasado 3 de julio -que excluía la posibilidad de pactos preelectorales- le ataba las manos para su proyecto.

Para el presidente de los centristas vascos "la situación aquí es muy diferente de la del resto de España. Con mi enmienda aprobada empieza un camino de diálogo y reflexión electoral entre fuerzas políticas afines, pero en ningún momento hablé en concreto de Alianza Popular", señala Marcelino Oreja.

Reticencias aliancistas

La legitimación de poder concertar pactos preelectorales me permite iniciar conversaciones. En principio con un sinfin de colectivos: Partido Demócrata Popular, Partido Liberal, Democracia Cristiana en Guipúzcoa, la misma Alianza Popular... ya veremos el resultado. De momento puedo decir que en principio estoy en contra de realizar coaliciones a la portuguesa; es decir, una suma de partidos. Creo que el proyecto debe superar esas limitaciones".Alianza Popular también celebró su tercer congreso el pasado mes de enero. Fue el propio secretario del mencionado partido, el que, entonces, ofreció al partido centrista la posibilidad de pactar para gobernar juntos en Euskadi. Sin embargo ahora, tras conocer la enmienda de Marcelino Oreja, se muestra reticente.

Mientras Marcelino Oreja pide "excepción" para poder realizar pactos en Euskadi, el principal dirigente de Alianza Popular en el País Vasco, Florencio Aróstegui, señala que no tiene sentido realizar pactos eIectorales "sólo en una región, cuando se trata de elecciones generales".

"Cuando yo propuse la oferta a UCD", agregó el portavoz de AP "me refería a unas elecciones al Parlamento vasco o a unos comicios municipales. Se trataba de gobernar en Euskadi".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 1982

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