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La invasión iraní de Irak crea un nuevo foco de tensión en Oriente Próximo

Jomeini desata la guerra islámica para derrocar a Saddam Hussein

La crisis libanesa adquirió ayer una nueva dimensión con la ofensiva iraní contra Irak, al extenderse la guerra desde el Mediterráneo al golfo Pérsico, atravesando el Oriente Próximo. La ofensiva de Irán ha despertado una viva inquietud en las monarquías árabes y en las cancillerías occidentales, que temen una extensión de la revolución islámica chiita en la región. El impacto de este nuevo foco de tensión se hizo sentir ayer en el mercado libre del petróleo, de Rotterdam, con una subida de precios. El estancamiento de las negociaciones para alcanzar una solución negociada en la batalla de Beirut, producto del endurecimiento de las posiciones israelí y palestina, hace presagiar un futuro dramático para la capital libanesa.

Fuerzas iraníes penetraron ayer en territorio de Irak, al tiempo que Teherán anunciaba el lanzamiento de una "vasta ofensiva" contra su enemigo iraquí, con el que libra desde hace veintidós meses la llamada guerra del Golfo. El imán Jomeini hizo un llamamiento a la población chiita de Irak para que "aproveche esta ocasión" y se subleve contra el presidente Saddam Hussein y el régimen baasista. El líder máximo de Teherán dijo a su pueblo que "o vence el Islam o será su fracaso y el deshonor para siempre de la nación".

La invasión iraní de Irak, que temían desde hace tiempo los dirigentes árabes moderados de la región, creó inquietud en las cancillerías occidentales. El Gobierno norteamericano hizo un llamamiento al alto el fuego inmediato v aseguró que garantizará la seguridad de sus aliados en el área. Una extensión de la revolución fundamentalista islámica por los ricos Estados petroleros del golfo Pérsico es algo que ha venido preocupando a Washington desde la caída del sha y la victoria de Jomeini, en 1979.La Unión Soviética no había reaccionado oficialmente anoche ante la penetración de las tropas iraníes en Irak.

En círculos relacionados con la industria del petróleo se evaluaba ayer con preocupación este nuevo foco de tensión en Oriente Próximo, mientras que el mercado libre de Rotterdam experimentaba una ligera alza en el precio de los crudos. En las capitales del Golfo la preocupación era aún mayor ante los objetivos evidentes de la ofensiva iraní: derrocar a Saddam Hussein e instaurar un régimen revolucionario islámico del mismo tipo que el de Jomeini. La mayor parte de las monarquías del golfo Pérsico tienen entre su población numerosos fieles de la secta musulmana chiita, que es mayoritaria en Irak y otros países de la región y que ve en Jomeini a su líder.

Bagdad reconoció la ofensiva iraní contra su territorio, y el presidente Hussein hizo un llamamiento a la resistencia contra los invasores y a combatir al "corrupto" régimen iraní. La agencia oficial de noticias iraquí anunció que, como respuesta a la invasión, los aviones iraquíes bombardearon "objetivos económicos" en Irán.

Página 2 y 3

Editorial en la página 10

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de julio de 1982