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El cantante de Los Chunguitos, Enrique Salazar, falleció ayer en Madrid a los 25 años

Ayer jueves, falleció en Madrid, al término de tres días de hospitalización por hepatitis, el que fuera cantante y compositor del trío musical gitano Los Chunguitos. Enrique Salazar había nacido el 9 de septiembre de 1956. Era sobrino carnal del célebre cantaor Porrinas de Badajoz.Enrique y sus hermanos Juan y José eran conocidos como Los Chunguitos desde pequeños, a causa de sus travesuras. Se trasladan de Badajoz a Madrid siendo todavía muy niños, dentro de una familia en la que contaban con otros ocho hermanos, y se instalan en el barrio de Vallecas. Para dar de comer a los suyos, empiezan a recorrer calles y mesones interpretando canciones populares.

Un día, en el transcurso de una fiesta, Ramón Arcusa, del Dúo Dinámico, se fijó en ellos e hizo posible que grabasen su primer elepé, cuyo tema principal era Dame veneno, del que llegaron a vender más de 50.000 copias. Comienzan las galas por los pueblos y ciudades de España.

La popularidad les llega abiertamente cuando uno de los temas de su segundo elepé, Perros callejeros, sirve de título y música para la película de José Antonio de la Loma. Más tarde, Carlos Saura selecciona otros dos temas suyos (Ay, qué dolor y Si me das a elegir), para que figuren en Deprisa, deprisa.

El último disco de Los Chunguitos (Barrio/EMI-Odeon IOC 062021.869) ha salido al mercado hace tan sólo dos semanas. En él, una vez más, Enrique Salazar era la voz del grupo. A este joven cantante, taciturno y socarrón, le gustaba montar en avión y dormir largamente. Sus melodías sencillas, aunque con cierta sabiduría flamenca en la base, eran apreciadas por todos los públicos, incluido el de los rockeros. Entre las últimas canciones que dejó grabadas, Enrique Salazar cantaba una de su propia cosecha, titulada Me vuelvo loco. Y allí decía: "Yo nací para sufrir,/ yo nací para llorar,/ yo nací porque el destino/ lo quiso así". Un destino teñido de cruel brevedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de junio de 1982