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El arzobispo de San Salvador habla en la RFA sobre D'Abuisson

El arzobispo Arturo Rivera y Damas, administrador apostólico de la diócesis de San Salvador, declaró ayer en Bonn que él no tiene pruebas de que el comandante Roberto d'Abuisson esté implicado en asesinatos" "pero la opinión general del pueblo es que él tiene mucho que ver con organizaciones de derecha que ocasionan muchas muertes". El arzobispo añadió que "sobre el asesinato de monseñor Romero, nosotros insistimos en que continúen las investigaciones hasta esclarecer los hechos".Rivera y Damas se refirió a El Salvador como un "país pequeño, subdesarrollado y superpoblado, que ha tenido una situación endémica de injusticia social, primera causa de la violencia". El arzobispo responsabilizó de la situación en su país "a los agroexportadores, con la ayuda del Ejército", y dijo que la Iglesia "es un factor de incremento de la conciencia popular".

Rivera y Damas se encuentra en la RFA invitado por el episcopado alemán. El prelado salvadoreño declaró que las elecciones en su país fueron "a juicio de muchos observadores y también mío, concurridas, limpias y honestas", y criticó veladamente la postura de la izquierda y los grupos guerrilleros de no concurrir a las urnas.

El arzobispo se declaró dispuesto a mediar entre el Gobierno y la guerrilla, si se solicitase su intervención, aunque reconoció que en los últimos tiempos no ha tenido ningún contacto con las fuerzas que se oponen al régimen de El Salvador. Rivera dijo que "hace tiempo recibí a emisarios que llegaron, pero recientemente no he tenido ninguna visita de la dirección revolucionaria. Después de las elecciones, sí he mantenido conversaciones con el Gobierno".

El arzobispo declaró que la conferencia episcopal ve con preocupación las medidas del nuevo Gobierno de El Salvador por las que se suspende el decreto 207 sobre la reforma agraria, "porque pueden dar lugar a que la población se frustre".

Para Rivera y Damas, las elecciones en El Salvador han cambiado algo, porque "el pueblo se ha sentido partícipe de su destino, aunque luego el resultado haya desilusionado. el poder ejecutivo tiene conciencia -sobre todo el presidente Magaña- de que hay que afrontar el problema de la guerra y la paz".

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