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Asesinato del director del proyecto de la central de Lemóniz

Angel Pascual Mújica fue ametrallado por dos jóvenes en presencia de la escolta y de su hijo, de 18 años

El ingeniero Angel Pascual Mújica, director de proyectos de la central nuclear de Lemóniz, en cuyo puesto había sucedido a José Maria Ryan, muerto por ETA militar hace quince meses, fue asesinado a las ocho de la mañana de ayer por dos jóvenes que ametrallaron su coche, instantes después de haber salido de su casa, en el barrio bilbaíno de Begoña, seguido por dos coches de escolta. El ingeniero se dirigía a su trabajo, en las oficinas centrales de Iberduero, e iba acompañado por su hijo Iñigo de 18 años que también resultó levemente herido. Los trabajadores de la central de Lemóniz suspendieron su trabajo nada más tener noticia del atentado, al igual que los empleados de las oficinas centrales de Iberduero en Bilbao, donde tenía su despacho Angel Pascual, y se manifestaron por el centro de la ciudad a media mañana.

Desde el asesinato de Ryan, en febrero de 1981, Angel Pascual, amenazado, al igual que otros técnicos de Iberduero relacionados con Lemóniz, por ETA Militar, llevaba escolta, reforzada después de que el Gobierno central y el vasco firmaran hace escasos días el acuerdo de creación del Ente Vasco de Energía, del que dependerá Lemóniz. Angel Pascual había recibido amenazas por escrito, algunas de las cuales llegaron a su domicilio acompañadas por una fotografía del ingeniero Ryan muerto. Hacia las 7.50 horas de ayer salió de su domicilio, en la calle de la Virgen de Begoña, número 30, de Bilbao, y se dirigió, en compañía de su hijo mayor y la escolta, hacia el garaje donde guardaba su automóvil, un R-18 de color blanco, matrícula BI-0879-W. Ocho minutos después, el automóvil, seguido a corta distancia por dos coches de escolta, atravesaba un estrecho pasaje situado en el bloque de viviendas Médico Municipal Pedro Cortés, a unos ochenta metros de su domicilio.El pasaje en cuestión, de tinos diez o doce metros de longitud, se encuentra situado en un plano ligeramente inferior respecto a la calle de la Virgen de Begoña. Desde un puente situado en esta última calle se domina el pasaje, por donde circulaba el coche en el momento del atentado. En este punto estratégico se situó al parecer un miembro del comando terrorista, encargado de avisar a los dos hombres que realizaron los disparos.

Un joven apostado en la esquina por donde debía aparecer el coche, y otro situado unos metros más adelante, bajo la verja del patio exterior del bloque mencionado, efectuaron numerosos disparos de pistola y metralleta sobre el R-18. El coche, alcanzado por la parte trasera y costado izquierdo, cuyas ventanillas quedaron destrozadas, chocó contra una tapia que separa el bar VB-3 y una charcutería, únicos establecimientos existentes en ese lado de la pequeña calle. Angel Pascual, herido en la cabeza, falleció instantáneamente. Su hijo, situado en el asiento contiguo al del conductor, resultó levemente herido en una mano. En el lugar serían hallados 35 casquillos de bala 9 milímetros Parabellum, de las marcas Gecco y SF, munición habitualmente utilizada por ETA Militar. La escolta, formada por personal perteneciente a una empresa privada contratada por Iberduero, logró disparar contra los agresores, que, según testigos presenciales, emprendieron la huida, probablemente en dirección al centro de Bilbao, a bordo de un Seat 131 de color blanco, en cuyo interior esperaba un tercer componente del comando. El vehículo fue localizado poco después por la policía, en el barrio bilbaíno de La Cruz, y al parecer, había sido robado a las 7,30 de la mañana de ayer. Tanto en el coche usado por los terroristas, como en la calle por la que iniciaron la huida, la policía ha encontrado restos de sangre que confirman la hipótesis, elaborado en base a las declaraciones de testigos, de que alguno de los miembros del comando pudiera haber resultado alcanzado por los disparos.

Angel Pascual, de 45 años de edad, había nacido en la localidad francesa de Mecon. Deja viuda y cuatro hijos: el mayor de 18 años que también resultó herido en el atentado, y tres chicas. Dos de ellas estudian en un colegio de San Juan de Luz, en el País Vasco-Francés, y la menor, en el Colegio Francés de Bilbao. El ingeniero de Iberduero había entrado a trabajar en la empresa como delineante, hace unos veinticinco años.

En la actualidad era jefe del proyecto de Lemóniz, según ha podido saber EL PAÍS, era uno de los más firmes candidatos del Gobierno vasco para dirigir la central de Lemóniz.

Anteriormente fue jefe de mantenimiento en la estación eléctrica de Larrasquiti, próxima a Bilbao.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 1982

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