Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Hija no deseada

A María Carmen García de Mesa. A ti que no tengo el gusto de conocerte, a ti que eres Madre (con mayúscula), quiero, si me lo permites, hacerte unas pequeñas reflexiones a la carta que diriges al periódico EL PAÍS, y publicada el día 20 de abril de 1982, con el título arriba indicado. Me alegro, ante todo, de que seas una buena esposa y feliz; te felicito por ser madre y sentirte orgullosa de ello (yo también soy madre y muy feliz esposa) y te vuelvo a felicitar porque a tu persona adornen muchas virtudes ante los sufrimientos, como, por ejemplo, tu alegría.

Siento también tu lamento ante la incomprensión de tus padres, todas tus lágrimas, todos tus sufrimientos; pero ahora piensa un poco sobre algunas de tus frases, y de esas determinaciones humanas que sólo Dios puede juzgar y que tú misma las calíficas de graves.

"Yo fui hija no deseada". ¿Tú crees? Para mí, en términos humanos:

1. Fuiste fruto de un acto de amor.

2. Fuiste hija y muy deseada, porque lo quiso el autor de la vida que es Dios y es tu creador, y porque El expresamente quiso, y fue un instante en que El pensó en ti, para que fueses hija suya, para su gloria, para que fueses feliz y vivieses en un estado sumamente de perfección en la vida futura.

Tus padres son un mero instrumento, como tú eres ante tus hijos, pues quien da la vida es Dios, y si El no hubiese querido, de nada hubiese valido a tus padres descarte mucho, y El a ellos juzgará.

Naciste lisiada porque El quiso, para quizá algún día a través de ti veamos su gloria. Acepta su voluntad, que Dios lo hizo todo bien y todo es bueno./

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