La policía
Con fecha del martes 30 de marzo de 1982, y en esta sección de "Cartas al director", publicó EL PAIS un escrito de Miguel Gallego, jefe de la Oficina de Prensa de la Dirección General de Policía, que pretendía ser réplica a la carta del escritor Andrés Sorel, publicada también por EL PAIS, y con fecha del día 23 de marzo, en la misma sección. La valiente carta de Andrés Sorel -valiente por haber sido escrita en un país como éste y en un contexto como el presente-, en la que se trataba -con mucho acierto, a m¡ juicio- del problema surgido en las euskaltegis por la presencia de policías en sus aulas, mereció, para Gallego, la calificación de "escrito visceralmente antipolicial, en línea con la más radical producción panfletaria". Sin duda, porque su escrito, redactado cómo jefe de la Oficina de Prensa de la Dirección General de Policía, era pulcro, de prosa excelsa, de medido y profundo pensamiento, ajeno a la propaganda de los intereses del Estado y del capital. Aunque a uno, particularmente, le sonara a lo de siempre; es decir, a coacción, al deseo -y casi siempre el desco es ley- de criminalizar la conducta disidente./


























































