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CARTAS AL DIRECTOR

Contra la LAU

A propósito del editorial del día 17 del presente mes, y, como firmante del escrito de "Catedráticos contra la LAU", quisiera realizar algunas puntualizaciones.Es cierto que la realidad universitaria española ofrece en muchas de sus facetas un aspecto decepcionante y lamentable. En estas circunstancias, la pregunta que se impone es: ¿qué es mejor, continuar padeciendo momentáneamente una situación académica lamentable o que se apruebe una ley que va a consagrar jurídicamente una realidad decepcionante? Existen, cuando menos, dos razones que, no ya como catedrático universitario, sino como ciudadano demócrata, me llevan a optar por la primera hipótesis.

Ante todo, será el hecho de que los males actuales de la universidad no son producto de la democracia, sino la herencia de un pasado demagógico. Asumir y consagrar legalemente esa herencia sin entrar a fondo en los verdaderos problemas equivaldrá a asumir gratuitamente responsabilidades históricas que van a dañar seriamente el prestigio de nuestras instituciones democráticas. Si una buena ley reguladora de la enseñanza superior es necesaria para la universidad, una mala ley puede ser perniciosa para la democracia.

En segundo término, no se puede olvidar que la masificación universitaria, aparte de llevar consigo una baja notable en la calidad de la enseñanza, produce por fuerza el fenómeno del paro de licenciados. No es ocasión ahora de precisar las graves consecuencias económicas, sociales y políticas de este hecho. De lo único que quiero dejar constancia es de que los desocupados universitarios nutrieron siempre las fuerzas de choque más abiertamente antidemocráticas. Lo que debería ser objeto de meditación de nuestra clase política y, sobre todo, de quienes apuestan por la razón y por el progreso.

Son, pues, ante todo, motivaciones políticas, como ciudadano y universitario demócrata, las que me llevaron a firmar el escrito de "Catedráticos contra la LAU", y no supuestos corporativistas, como algunos han pretendido señalar./

catedrático de universidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 1982