El proceso y la política española

(...) Por una rara coincidencia se celebraba el juicio con otro aniversario: el primer año de Gobierno; fue durante la votación de su nombramiento cuando se produjo el asalto a las Cortes. A diferencia de su antecesor, Adolfo Suárez, llamado el caracol por su costumbre de vivir recluido, Calvo Sotelo ha demostrado ser un primer ministro visible y enérgico. Ha combatido con éxito el terrorismo. De 127 en 1980, el número de víctimas ha descendido a 43 en el año pasado. Pero, al carecer de atractivo personal (es conocido como el hombre que nunca sonríe), no ha logrado dominar a la oscilante, UCD.Según las últimas encuestas, el partido socialista podría ganar las elecciones, una posibilidad que rechazan los militares de derechas.

En vísperas del proceso, los principales partidos políticos, con la excepción de Alianza Popular, publicaron una declaración común en la que expresaban su confianza de que se dictaría una sentencia justa. Sin embargo, muchos españoles continúan dudando de que el injerto democrático haya echado raíces sólidas. Una prueba evidente es la popularidad de que goza el teniente coronel Tejero dentro de la extrema derecha. (...)

Irónicamente, la suerte de la democracia española se encuentra en manos de los militares: los dieciséis jueces que presiden el tribunal militar. Una sentencia leve indignaría a muchos españoles, otra fuerte provocaría una viva emoción en la derecha militar.

, 3 de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de marzo de 1982.

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