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Tribuna:

Se confirma la incapacidad de las bolsas para ganar posiciones

La semana ha comenzado en las bolsas nacionales con unas sesiones discretamente orientadas al alza, en las que ha tenido una notable influencia su condición de primer día hábil de mes, y donde se ha operado con notable soltura. La jornada tuvo su noticia en la amenaza de bomba y consiguiente desalojo que se produjo en la Bolsa de Barcelona, mediada la reunión, y que a la postre constituyó una falsa alarma y sólo representó una interrupción en la sesión.La resistencia del mercado a asimilar recortes en los precios de las acciones más significadas y, a la vez, la impotencia que viene demostrando el mercado para asimilar procesos alcistas con alguna alegría, continúan siendo las características que definieron el comportamiento de unas reuniones donde el peso del negocio y la responsabilidad de generar avances en los índices recayó sobre los valores bancarios y del sector de inversión.

El resto del mercado vivió un cómodo sesteo, únicamente interrumpido por el sobresalto que produjeron a última hora las bajas de Telefónica que estuvieron al punto de dar al traste con una amplia y fina labor de los cuidadores de los principales valores para que no se reprodujesen los suaves goteos a la baja de la semana anterior.

Afortunadamente, los bancos cumplieron su función de reserva espiritual de los bolsistas, y reemplazaron con sus mejoras la pifia del monopolio telefónico.

Banesto fue quien más en serio se tomó aparentemente su papel de cruzado y mejoró cinco puntos, a pesar de que las recomendaciones de la caja hablaban de un saldo vendedor de 29.452 acciones al mismo cambio del día anterior. Esta mejora, por tanto, debió representar un pequeño esfuerzo para sus responsables, ya que si las cifras oficiales no fallan, y se introdujeron todas las órdenes existentes en el ordenador de la Junta Sindical, la cifra de títulos que debieron recojer superó las 30.000 acciones sólo en el mercado madrileño.

En cualquier caso, es un hecho ampliamente conocido en los medios bursátiles el que las mayores entidades del sector bancario no suelen mostrar gran interés en que sean conocidas en su totalidad las órdenes con que a diario cuentan.

No obstante, la mayor novedad del grupo la presentaba el Popular, que iniciaba su ampliación de capital liberada. En el mercado madrileño se estableció el precio de los derechos de suscripción en 170 pesetas, frente a un valor teórico de 170,454 pesetas. Por su parte, el precio de la acción perdió 34 enteros, esto es, tres duros menos del valor estimado del cupón, y al cierre de la sesión restaban por cubrir algunos pequeños saldos compradores.

El Banco de Santander, una vez cerrada su emisión de bonos de tesorería, parece haber olvidado su pudor a aceptar nuevas subidas, y en las últimas reuniones ha acometido una nueva estrategia alcista, apurando los discretos saldos compradores con los que cuenta a diario.

El Vizcaya sigue manteniendo el puesto de cabeza del sector, a, pesar de que en las últimas reuniones está sufriendo un buen número de ventas, como consecuencia de las realizaciones de beneficios que se producen tras las amplias plusvalías acumuladas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1982