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Hacia nuevos pactos sociales en EE UU bajo la amenaza del paro

Pendiente de la ratificación de los 170.000 trabajadores de Ford en Estados Unidos, el acuerdo concluido entre líderes sindicales y dirigentes de la multinacional del automóvil, comprende el compromiso de una congelación salarial de los trabajadores durante los próximos 31 meses, a cambio de garantías a vida para conservar los puestos de trabajo y recibir el correspondiente retiro. Los pactos sociales, incluida la moderación salarial, parecen ser la única salida para mantener el empleo y la productividad en sectores que, como el del automóvil, se ven excesivamente amenazados por la competencia japonesa.

Uno de los libros de cabecera de todo ejecutivo norteamericano es el escrito por el profesor californiano de origen japonés William Ouchi, titulado simplemente Theory z. Un éxito de venta en el que se exponen los pilares del éxito del milagro económico japonés, basado, en especial, en la peculiar organización empresarial y en la disciplina de los trabajadores, a cambio de garantías en la seguridad para el empleo.Hoy, la teoría z parece aplicarse al histórico acuerdo firmado hace unos días entre el segundo fabricante norteamericano de automóviles, Ford Motor Co., y el potente sindicato del sector, United Auto Workers, que dirige el veterano Douglas Fraser.

Ford espera así recuperar la competitividad en un lánguido mercado norteamericano del automóvil, donde las ventas no dejan de caer (a pesar de las extraordinarias rebajas en el precio de los coches, que oscilan entre los 500 y los 2.000 dólares, equivalente a 50.000 y 200.000 pesetas, según modelos). La acumulación de pérdidas para las empresas amenazan con una total descapitalización o para algunos, incluso, bancarrota. Ford anunciará en los próximos días pérdidas para 1981 superiores a los 1.000 milones de dólares (unos 100.000 millones de pesetas).

Moderar los salarios

Los coches norteamericanos son demasiado caros y no soportan la competencia de los importados desde Japón, con precios inferiores, en general, a los mil o 1.500 dólares, en relación con sus equivalentes estadounidenses. La hora de trabajo para fabricar un coche Ford es de veintiún dólares. Rebajar este porcentaje, para disminuir el precio global del producto, es lo que pretende la dirección de Ford.En realidad, el principio no es nuevo. Cuando hace un año el tercer fabricante de automóviles en EE UU, Chrysler, se salvó de la quiebra gracias a una inyección de créditos avalados por el Gobierno federal, los sindicatos pactaron una reducción de salarios. Hoy, un año después, el salario medio de un trabajador de Chrysler ha pasado de los 23.000 dólares anuales a unos 19.000 (de 2.300.000 pesetas a 1.900.000 pesetas). Chrysler ha enderezado su situación, aunque siguen pesando serias incógnitas sobre su futuro a largo plazo.

En Dearborn, en los alrededores de Detroit (Michigan), sede oficial de Ford, sindicalistas y empresarios negociaron firmemente durante las últimas semanas. Los sindicatos, con la presión de unos 240.000 trabajadores en paro, sólo en el sector del automóvil. Los fabricantes, con acuciantes números rojos en su balance de fin de año.

Durante dos años y medio los sindicatos moderarán su incremento salarial, congelando hasta diciembre próximo el aumento del 3% de incremento del coste de vida y renunciarán a ocho días festivos pagados por año. La empresa, por su parte, se compromete a no despedir a ningún trabajador, garantizar el empleo y disminuir la importación de piezas auxiliares para la fabricación de automóviles.

"La gente que trabaja en nuestra industria tendrá la seguridad para ellos y sus familias", dijo el presidente del sindicato de trabajadores del Automóvil, Fraser, calificando el acuerdo de una estrella en el nuevo día.

Pacto social y recesión

El índice de desempleo en EE UU roza el 9% y la tendencia va hacia el aumento. El clima económico, en general, es sombrío. Los inversores en Wall Street dudan en invertir ante las incógnitas de un programa económico de la Administración Reagan marcado por el importante déficit público. La Reserva Federal, equivalente al Banco de España, mantiene contra viento y marea una estrategia de crédito caro, para controlar la inflación, enfrentando a su responsable, Paul Volcker (nombrado en época del ex presidente Jimmy Carter), contra el presidente Ronald Reagan.Todo ello contribuye a unos créditos al consumo que rozan el 20% real, penalizando las compras en dos sectores clave de la economía estadounidense: la vivienda y el automóvil.

Los sindicatos y Ford dan la tónica hacia un nuevo rumbo de pactos sociales, que pueden ser seguidos, siempre en el caso del automóvil, por General Motors, primer gigante del automóvil en EE UU, y por Chrysler, American Motors y Volkswagen América, cuando lleguen a término los actuales convenios colectivos en otoño. Otros sectores de la economía americana podrían continuar el camino inciado por el sector del automóvil. Los trabajadores, ante el fantasma del paro, las colas en las oficinas de empleo y la escasez de subsidios, ceden ante los empresarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de febrero de 1982

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