Landelino Lavilla,
presidente del Congreso de los Diputados, ofreció ayer una copa al personal de la Cámara con motivo de las próximas fiestas navideñas, y el acto terminó casi en juerga flamenca. Asistieron los miembros de la Mesa -incluida la ex secretaria y ministra Soledad Becerril-, portavoces de los grupos parlamentarios, miembros de la Policía Nacional y periodistas acreditados ante las Cortes. Lavilla recordó: "El período que termina ha sido difícil, pero lo hemos concluido". Poco después dijo también: "Hoy no tenemos la urgencia de una sesión plenaria, y podemos hacer algo importante, como es dar rienda suelta a nuestros sentimientos". Pasado el acto protocolario, un grupo de funcionarios se fueron reuniendo en la Sala de los Relojes, precisamente en la que hace diez meses permanecieron unas tensas y difíciles horas Felipe González, Alfonso Guerra, Agustín Rodríguez Sahagún, Santiago Carrillo y el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado. El secretario general del Congreso de los Diputados, Nicolás Pérez Serrano, cogió una guitarra y rasgueó. sus cuerdas. Junto a él, la jefa de la secretaría, Carmen Sosa; la secretaria del presidente de la Cámara, María Antonia Patón, y las funcionarias del Boletín, Mari Carmen Rastrollo y Lola Castaño. Cada una, con su guitarra en ristre.Los primeros acordes fueron para unos villancicos cantados por un improvisado coro formado por los ujieres, quienes progresivamente se fueron animando y pasaron al flamenco.


























































