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El Ayuntamiento de Pamplona decide que la "ikurriña" no ondee en la fachada de su sede

El pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprobó ayer una moción, con diecisiete votos a favor y nueve en contra, por la que las únicas banderas que ondearán en la casa consistorial, en lo sucesivo, serán las de España, Navarra y Pamplona, de tal modo que la ikurriña no volverá a colocarse en los balcones del Ayuntamiento. Al conocerse esta decisión, parte de las personas que esperaban en la plaza consistorial apedrearon la fachada del Ayuntamiento, rompiendo las lunas de la parte vieja y forzando una puerta metálica.

La Policía Nacional disolvió, con material antidisturbios, los intentos de manifestación que se registraron por el casco viejo de Pamplona.Desde las siete de la tarde, hora en la que comenzó el Pleno, más de quinientas personas permanecieron en la plaza del Ayuntamiento a la espera de conocer el resultado de la moción, presentada por UCD y UPN, sobre las banderas que deberán ondear de forma oficial en los balcones de la casa consistorial. Mientras los concejales iban aprobando asuntos de trámite, una persona colocó en la puerta principal de la fachada del Ayuntamiento una ikurriña, con una pegatina antinuclear, que fue recibida con grandes aplausos. A lo largo de las casi dos horas que tardó el tema en someterse a votación, las personas congregadas en la plaza del Ayuntamiento dieron gritos de Ikurriña bai, española ez (ikurriña sí,española no), Nafarroa Euskadi da (Navarra es Euskadi) y otros.

En el salón de plenos del Ayuntamiento, repleto de público, el tema de la propuesta de UCD y UPN sobre las banderas fue puesto a votación sobre las 20.30 horas. Votaron a favor UCD, UPN y cuatro de los concejales del PSOE, y en contra, HB, PNV, Jesús María Andión, de LAIA, y José Manuel Pérez Balda, del PSOE. Este último fue uno de los concejales que en 1977 propició la colocación de la ikurriña en el Ayuntamiento de Pamplona, postura que fue apoyada de forma oficial por el PSOE en aquella fecha.

Después de la votación, los concejales de HB abandonaron el salón de plenos y fue Patxi Zabaleta, primer teniente de alcalde y portavoz de HB, quien, al abrir la puerta de acceso a la calle, gritó: «Han quitado la ikurriña». En ese momento, la totalidad de las personas que habían esperado conocer el resultado de la votación dieron gritos contra el PSOE y el alcalde, Julián Balduz, socialista, a la vez que un grupo arrojaba piedras contra la entrada principal de la casa consistorial.En medio de un ambiente de gran crispación, e incluso de histerismo, por parte de algunas personas, un grupo de jóvenes rompió a pedradas las lunas de la puerta principal del edificio del Ayuntamiento y, posteriormente, forzó el portón de hierro hasta conseguir dejar abierto el paso. La Policía Municipal se tuvo que resguardar en el interior, ya que varias personas arrojaron hacia el vestíbulo gran cantidad de cristales y piedras, a la vez que un numeroso grupo de gente daba gritos de Gora ETA militarra (Viva ETA Militar), y otros de Zuek fazistak, zerete terroristak (Vosotros fascistas sois los terroristas).

En pocos minutos, un importante contingente de la Policía Nacional se presentó en la plaza del Ayuntamiento, y con disparos de pelotas de goma disolvió a los concentrados. En diversas calles del casco viejo se produjeron saltos, mientras que en la plaza de Castilla fueron cruzados coches y algunas barricadas, formadas con bolsas de basuras, fueron incendiadas. La Policía Nacional, con empleo de material antidisturbios, intervino hasta primeras horas de la noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 1981

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