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Lamo de Espinosa, elegido portavoz centrista en el Congreso

El nuevo ministro adjunto al presidente, Jaime Lamo de Espinosa, fue elegido ayer portavoz del Grupo Parlamentario de UCD en el Congreso de los Diputados, en sustitución de Miguel Herrero de Miñón, con el apoyo del 80% de los votos. La votación fue, en ciertamanera, sorprendente, pues de los 131 votos emitidos -habla 33 ausencias-, tan sólo veintitrés lo fueron en blanco, cuando se esperaba que los democristianos devolvieran hoy al candidato considerado como próximo a Adolfo Suárez el plante que suaristas y martinvillistas protagonizaron hace dos días en la elección del nuevo secretario general, el democristiano Iñigo Cavero.

Quizá la explicación del voto democristiano de ayer haya que buscarla en la división de posturas que cada día parece más evidente en el seno de este sector. Fernando Alvarez de Miranda, cuya firma figuraba, junto a la de otro destacado moderado, Emilio Attard, en el pliego de avales de la candidatura de Jaime Lamo, no dudaba ayer en afirmar que en absoluto era partidario de un acercamiento, a lo que Manuel Fraga llama mayoría natural, en contradicción con lo que el líder de la plataforma moderada, Oscar Alzaga, propugnó abiertamente hace pocas semanas en una conferencia pronunciada en Ceuta: la alianza con al partido de Manuel Fraga.Fue la firma de Oscar Alzaga una de las ausencias más destacadas del mencionado aval. Sí se encontraban en dicho pliego, por el contrario, los nombres de los más significativos suaristas, comenzando por el propio Adolfo Suárez, quien hasta ahora no ha hecho acto de presencia ni se ha pronunciado en los dos actos previos para la resolución de la crisis centrista: la elección del presidente y del secretario general de UCD. Numerosas firmas de diputados de las distintas corrientes ideológicas centristas se encontraban en el mencionado documento.

Jaime Lamo se presenta, al igual que lo hiciera el huevo secretario general el día anterior, como el hombre de la integración, partidario del debate interno. Esta idea la repitió varias veces durante el discurso que pronunció para solicitar el voto de los diputados centristas: «No es el momento», dijo, «de ampararse en la búsqueda de supuestas culpabilidades, ni el de negar la crisis que diariamente aparentamos, y que ha tenido una hora dificil en la marcha del partido de un grupo de compañeros. Tampoco el, de complacerse en el relato o comentario de nuestras divergencias, que expuestas, serena y reflexivamente en el seno del grupo, pueden ser superadas. Mucho menos el de esgrimir posibles marchas individuales o colectivas a otros grupos, en los que acabaría diluyéndose lo mucho que nos une, poniendo como excusa algo de lo poco que nos separa».

En otro momento, añadió: «Trabajaré por convertir la solidaridad mecánica actual en una solidaridad orgánica surgida de la clarificación. De este modo, la unidad y la coherencia no se convertirán en un freno y en una imposición funcional, sino en la lógica derivada que nace de un debate respetuoso con las minorías y acatador de la voluntad mayoritaria».

«Promoveré el debate interno», insistió, «para determinar el sentido del voto, de conformidad a lo acordado por la mayoría. Y negociaré incansablemente cada problema para obtener la solución equilibrada que evite la situación de diputados ostensiblemente incómodos, ausencias señaladas o votaciones desvirtuadas».

Para el nuevo portavoz parlamentario -o presidente ejecutivo del grupo, como él prefiere que se le denomine- es necesario poner fin al desgaste de los líderes centristas que el propio partido ha realizado: «Desde este momento», señaló, «apelo al sentido de concordia que precisamos para la futura convivencia en el grupo, y haré, por ello, todos los esfuerzos precisos para impedir que tanto desde dentro como desde fuera de nuestro colectivo prosiga la peligrosa espiral que parecemos haber aceptado de devastar de personalidades al centrismo. Parece que nos hemos recreado en la paulatina destrucción de brillantes biografías políticas o personales, con los estragos que ello ha comportado en nuestras filas. Por ello», concluyó, «os invito a todos a reflexionar y a decir basta, cesando en los acosos mutuos y en las mutuas incomprensiones».

Otra de las tesis reiteradas en el discurso de Lamo fue el apoyo y respeto al programa ideológico de centro que se ratificó en el congreso de Palma, y que últimamente ha sido tan contestado por el sector crítico de UCD, y aprovechó la ocasión para recordar que es a los votos que recibió ese programa en las elecciones generales y no a otro más derechizado o izquierdizado, «al que debemos los escaños que ocuparnos».

Jaime Lamo confirmó ayer la hipótesis que venía circulando en los últimos días de compaginar el cargo de portavoz con el de miembro del Gobierno, que se denominará adjunto al presidente, ante lo que dio esta justificación: «Para el logro de la coordinación y para que la voz del grupo se escuche directamente por el Gobierno», manifestó, «es por lo que el presidente Calvo Sotelo me ha propuesto unir a la condición de presidente ejecutivo del grupo la de miembro del Gobierno»

Sin embargo, fue esto mismo lo que despertó ayer ciertos recelos entre algunos diputados centristas, que veían en estas palabras la posibilidad de una sumisión excesiva a las decisiones del Gobierno por parte del grupo.Finalmente cabe destacar que entre las ausencias que se produjeron durante la votación -faltaban 33 parlamentarios- no acudió por parte de los socialdemócratas de Francisco Fernández Ordóñez más que la díputada canaria María Dolores Pelayo, quien anunció que su voto había sido favorable a Lamo.

Posteriormente, y en el curso de una conferencia de Prensa, Jaime Lamo de Espinosa afirmó haber tenido contactos en las últimas semanas con la plataforma moderada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de diciembre de 1981

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