La Policía Montada de Canadá ha realizado actividades ilegales durante más de veinte años

El servicio de información de la Policía Montada de Canadá ha estado realizando actividades ilegales durante más de veinte años, según ha puesto en evidencia una comisión investigadora que trabajó sobre el tema desde 1977. El Gobierno canadiense ha creado una nueva agencia de investigación y trata de evitar su implicación en lo que ya empieza a ser calificado de montadagate.

Las 1.800 páginas del informe de la comisión McDonald, hechas públicas el pasado martes, ponen de manifiesto que la fuerza policial ha violado habitualmente la vida privada de personalidades políticas y ha actuado sin distinguir entre la oposición legítima y la subversión. El informe recoce cinco grandes grupos de violaciones: allanamientos de morada, escuchas telefónicas y grabaciones no autorizadas, violaciones ilegales del correo, uso ilegal de información confidencial sobre miembros del Gobierno y una amplia gama de actividades sucias realizadas contra grupos sospechosos de ser un peligro para la seguridad.Las sospechas sobre las actividades de la Policía Montada tornaron cuerpo en 1976 corno consecuencia de las declaraciones realizadas por un ex policía perseguido por su participación en un chantaje, y, al año siguiente se constituyó la comisión investigadora.

Hay que remontarse a la crisis de octubre de 1970 para encontrar una agudización de las actividades ilegales de la policía. Entonces, siguiendo órdenes del Gobierno de Ottawa, la gendarmería intentó acabar definitivamente con el Frente de Liberación de Quebec (FLQ), grupo terrorista que acababa de secuestrar a un diplomático británico y, de asesinar a un ministro provincial de Quebec.

La policía, acostumbrada desde hacía años a combatir a los indios y, a ciertos grupos de extrema izquierda, no dudó en recurrir a todos los medios a su disposición para acabar con los felquistas (miembros del FLQ) y, aprovechando la ocasión, con todos los independentistas, incluidos aquellos que siguen las vías legales, como los del Partido Quebequés de René Levesque Los policías emplearon, junto a los procedimientos clásicos -violación de la correspondencia, escuchas telefónicas, infiltración en las organizaciones extremistas- otras actividades menos apropiadas para un servicio de seguridad, destinadas a provocar al FLQ: redacción de falsos panfletos del citado Frente, asaltos a organizaciones sindicales simpatizantes del separatismo, robos nocturnos en domicilios de militantes del Partido Quebequés e incluso la dinamitación de una cantera, operación destinada a "hacer creer" que se iba a desencadenar una "llamarada felquista" a principios de los años setenta.

La comisión asegura en su informe que la policía "no distinguía entre la disensión legítima y las verdaderas amenazas" y parte del informe -alrededor del 3%, según el ministro del Interior- ha sido congelada por el Gobierno porque de ella podrían derivarse demandas por parte de los perjudicados.

Hasta el Partido Liberal del primer ministro Pierre Elliott Trudeau fue objeto de investigación. La policía siguió los problemas maritales de dos ministros y espió a otro del que pensaban que realizaba actividades antigubernamentaIes. "Ninguna de estas actividades era peligrosa para la seguridad de Canadá", dice el informe.

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Consecuencias políticas

Ante esta avalancha de desprestigio sobre las actividades de la rama de la Policía Montada encargada de realizar investigaciones, el Gobierno decidió crear un nuevo cuerpo que, según ha declarado el Ministro del Interior, "desarrolle sus actividades de acuerdo con la ley y reconozca el derecho a la discrepancia". El nuevo jefe de este cuerpo. Frederick Gibson, ex viceministro de Justicia, manifestó el miércoles que la nueva agencia debía encontrar el equilibrio entre la flexibilidad y la rigurosidad.El problema político que plantea la constante trasgresión policial de la ley estriba en saber si Trudeau estaba al corriente de lo que sucedía. Allan Lawrence, ministro del Interior en el Gobierno conservador de Joe Clark, aseguró que tiene pruebas de la implicación del primer ministro en las actividades policiales y al Prensa mantiene puntos de vista encontados sobre el tema tras la publicación del informe McDonald. El rotativo inglés The Globe and Mail titula en primera página que "Trudeau deconocía las actividades ilegales de la Policía Montada".

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