El Ayuntamiento y vecinos, contra el arquitecto municipal de Getafe

El Ayuntamiento de Getafe, las miles de personas que viven en el tristemente famoso parque de Las Margaritas, las doce familias que habitan el inmueble de la avenida de los Angeles, 55, en la localidad citada, todos parecen de acuerdo en considerar como nefasta la actuación, desarrollada a lo largo de veinte años, del arquitecto municipal Gonzalo González Gómez, a quien achacan muchos de los mayores desastres urbanísticos ocurridos en el pueblo. Por su parte, el arquitecto considera que en los ayuntamientos mandan los alcaldes y los concejales, y no los técnicos, lo que es una forma como otra cualquiera de decir que ha hecho lo que le han dejado.

Los vecinos de la avenida de los Angeles, 55 contemplan angustiados desde 1976 cómo sus viviendas van camino de la ruina total, a medida que las grietas que aparecieron a los siete años de su construcción se ensanchan y aparecen otras nuevas. Desalojados por el Ayuntamiento ante el peligro de que ocurriera una desgracia, presionaron lo suficiente para que el arquitecto y la empresa constructora, Vifesa, se comprometieran a pagarles el alquiler de un piso mientras se buscaba una solución. A los pocos meses, los alquileres dejaron de pagarse, y los vecinos optaron por volver a sus pisos arriesgándose a que cualquier día se les caigan encima, «porque de un salario normal como los nuestros no Podemos comprar otro ni vivir de alquiler», según dijo uno de ellos, Emiliano Ruiz.Desde hace seis años, la querella interpuesta contra la empresa y el arquitecto permanece estancada en la trama de recursos que estos últimos lanzaron a su vez para ir retrasando la sentencia judicial, y no se espera que en los próximos tres o cuatro años el asunto se dé por concluido. Mientras tanto, los vecinos tienen que abandonar de nuevo el bloque -por orden del Ayuntamiento-, pero no pueden hacerlo porque no tienen adónde ir.

Los primeros indicios de ruina han aparecido también en otros edificios cercanos, levantados por la misma empresa y arquitecto.

Doscientas noventa y seis viviendas por hectárea

Gonzalo González trabajó durante casi diez años como arquitecto municipal interino, hasta que en 1971 tomó la plaza oficialmente y cayó de lleno en la normativa sobre incompatibilidades, que prohíbe a cualquier arquitecto al servicio de la Administración ejercer privadamente su profesión en el término municipal en cuestión. Hasta entonces, sin embargo, tuvo tiempo de ser la persona que proyectó el parque de las Margaritas, 296 viviendas por hectárea, uno de los índices de densidad más altos de la provincia, y donde las zonas verdes o los terrenos dedicados a equipamientos colectivos brillan por su ausencia.La actual Corporación, encabezada por el alcalde socialista Jesús Prieto, no está de acuerdo con su forma de actuar. Al poco tiempo de tomar posesión se le instruyó un expediente por errores cometidos en la medición de unas parcelas, apercibimiento éste que también fue recurrido por el arquitecto y permanece sin decisión judicial hasta el momento.

En cualquier caso, la opinión mayoritaria de los vecinos y del Ayuntamiento es que su arquitecto municipal, nacido precisamente en Getafe, ha contribuido en gran parte a hacer del pueblo lo que es actualmente: una de las más monstruosas ciudades-dormitorio que rodean la capital. Gonzalo González, por su parte, sustenta, una opinión contraria: la de que Getafe es una de las localidades donde menos infracciones urbanísticas se han cometido.

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Respecto al caso de la avenida de los Angeles, 55, el arquitecto prefiere no comentar nada, dado que el tema se encuentra todavía sub júdice. No tiene reparo en reconocer las deficiencias que presenta el parque de las Margaritas, pero puntualizando que «era un barrio normal; ni malo ni bueno, en la época en que se construyó», y justifica su actuación en base a que, los arquitectos honorarios, como él lo era hasta que tomó posesión oficial del puesto, no cobraban salario alguno del Ayuntamiento, que en realidad le pagaba permitiéndole ejercer su profesión en el pueblo. (En opinión de otros arquitectos consultados, esta permisividad en los años de la explosión demográfica en los pueblos de la periferia hizo la fortuna de muchos arquitectos municipales). Por último, Gonzalo González se mostró partidario, por ley y por consideraciones éticas, de la incompatibilidad para los arquitectos municipales respecto a la localidad en que presten sus servicios.

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