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El Congreso, en votación secreta, rechaza la cláusula de dureza en el proyecto de ley de Divorcio

El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó ayer, en una tumultuosa sesión, el proyecto de ley de Divorcio, cuya entrada en vigor está prevista, como muy tarde, para el próximo día 1 de agosto. Se rechazaron casi todas las enmiendas importantes introducidas por el Senado, entre ellas la vigencia del artículo 87, más conocido como cláusula de dureza, es decir, la posibilidad del juez para denegar el divorcio. Su supresión motivó que en UCD se volviera a hablar ayer tarde de ruptura interna, y Oscar Alzaga, dirigente del sector democristiano, terminó la sesión anunciando a los periodistas, su decisión de solicitar «hoy mismo al presidente del Gobierno» la dimisión del actual ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez.

El proyecto de ley de Divorcio aprobado ayer, y que hoy mismo será puesto. a disposición del Rey para que lo firme en un plazo máximo de quince días, es bastante más progresista que el que en su día defendió el ministro socialdemócrata Fernández Ordóñez. Se ha aprobado una ley verdaderamente distinta de aquel tímido proyecto que presentó en su día el anterior ministro de Justicia, Iñigo Cavero, y del que se dijo que había sido pactado con las jerarquías eclesiásticas.Con el proyecto aprobado, el divorcio por mutuo acuerdo puede conseguirse en un año, mientras que la pareja que demande la separación sin estar de acuerdo tendrá que esperar entré dos y cinco años. En todo caso, el juez nunca podrá denegar el divorcio, al haberse suprimido ayer la cláusula de dureza, que ya fue rechazada en su día por el Congreso y repescada por el Senado.

Tampoco se aceptó una enmienda de la Cámara alta, cuyo texto consideraba que la legislación de la Iglesia católica no correspondía a la de cualquier país extranjero. Sin embargo, tal y como votaron ayer los diputados, las sentencias de separación y anulación dictadas por los tribunales eclesiásticos serán tramitadas como cualquier sentencia de cualquier país extranjero. Finalmente, los diputados suprimieron también otras modificaciones introducidas por los senadores, como aquella que señalaba, entre las obligaciones del juez, la de intentar la reconciliación delos cónyuges que acudan a¡ divorcio por mutuo acuerdo, así como la intervención del ministerio fiscal para supervisar el convenio regulador de bienes.

La única enmienda importante aceptada por la Cámara baja fue la relativa a la disposición adicional sexta, cuyo texto establece que cuando una pareja acuerde divorciarse por mutuo acuerdo y carezca de pruebas documentales paa probar su separación, «el juez podrá exigir cuantas pruebas sean admisibles en derecho».

El momento más conflictivo de la sesión de ayer, y que puso de relieve, una vez más, la fragilidad interna del partido del Gobierno, fue la votación del artículo 87, es decir, la ya mencionada cláusula de dureza. Desde el comienzo de la tarde, el gesto serio y evidente mente preocupado de los dirigen tes democristianos de UCD Oscar Alzaga y Miguel Herrero de. Miñón. hacían pensar que, algo se estaba preparando para esa votación, máxime cuando socialistas y comunistas habían obtenido de la Junta de Portavoces que la emisión del voto en este punto concreto fuera de carácter secreto.

Oscar Alzaga, y así lo confirmó posteriormente a los medios informativos, realizó numerosas gestiones con los responsables de su partido para asegurarse la disciplina de voto, entre ellas, una acalorada discusión con el ministro de la Presidencia, Pío Cabanillas.

«Y todos me decían: tranquilo, no hay peligro», comentó. «Sin embargo, ya se ha visto lo que ha ocurrido», añadió Alzaga, visiblemente enfadado. «Esto es un fraude a nuestro electorado, y creo que la única manera de saldar una maniobra tan grave como la de hoy (ayer para el lector) es exigiendo ahora mismo, al presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, la dimisión del ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez». Algún que otro diputado se sumó a su propuesta; entre ellos, Manuel Díaz Pinés y Luis Vega Escandón.

Miguel Herrero, por su parte, se limitó a comentar: «Lamento que la conciencia de algunos diputados centristas se equivoque precisamente en la clandestinidad, y, desde luego, cosas como estas en absoluto benefician la unidad interna de UCD».

Esta clandestinidad, proporcionada lógicamente por la votación secreta, ofreció un claro resultado: «Ya hemos visto que en está Cámara hay una mayoría natural, pero,de signo progresista», según palabras del diputado socialista Javier Solana. Para Fraga, se trataba de una simple coincidencia. «Las mayorías naturales son otras y muy distintas». Y advirtió el líder aliancista: «El electorado de UCD toma buena nota de cosas como esta».

Los democristianos estaban ayer muy enfadados con el resultado de la votación de la cláusula de dureza: 162 diputados votaron a favor de su supresión, 128 lo hicieron en contra y siete en blanco, porque estas cifras sólo encajan si se cuenta con, por lo menos, treinta votos de miembros de UCD unidos a los de la izquierda.

Este dato provocó el siguiente comentario de Manuel Díaz Pinés: «A partir de hoy está muy claro que el verdadero grupo mixto de la Cámara es UCD», y otro similar del también democristiano Fernando Alvarez de Miranda: «Estas cosas evidencian que la unidad de UCD es una farsa. Podemos ser una coalición, pero nunca un partido, ya que losmodelos de sociedad que tenemos los democristianos y los socialdemócratas son demasiado distintos».

También el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, estaba realmenle disgustado, aunque no hizo declaraciones, como tampoco las hizo el presidente del partido, Agustín Rodríguez Sahagún.

Sin embargo, los socialdemócratas, verdaderos autores de la ley, no disimulaban su satisfacción. El ministro de Justicia llegó a calificar de histórico el día de ayer, y añadió: «Nada cansa tanto como luchar por las. causas que son evidentes, pero, afortunadamente, hemos conseguido derribar una importante barricada». Francisco Fernández Ordóñez abandonó el hemiciclo a mitad de la sesión de ayer, nada más terminar el debate sobre el divorcio, porque precisamente ayer cumplía 51 años, «Y me voy a celebrarlo con mi mujer, con la que, por cierto ' llevo casado desde hace mucho tiempo», Comentó. El subsecretario del departamento, Enrique Linde, resumió en una breve frase su opinión sobre la ley: «Es simplemente fantástica».

Enrique Linde aseguraba ayer que todos los españoles que quieran acogerse a la ley de Divorcio podrán presentar su demanda de solicitud el 1 de agosto, con casi absoluta seguridad. A pesar de que durante este mes el poder judicial tiene decretadas las vacaciones judiciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de junio de 1981

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  • El texto, que fue aprobado por el Pleno, entrará en vigor el 1 de agosto