Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Hacienda y la conciencia colectiva

Pasó ya la terrible confesión general a la Hacienda española. El ciudadano se rasca el bolsillo con dolor y paga con honda pesadumbre su deuda con el Estado. La televisión nos ha martirizado constantemente con la publicidad recaudadora. Incluso nos han llenado de miedo amenazándonos con un fantasma electrónico que supervisa nuestras vidas y detecta nuestras posibles mentiras. El ordenador nos controla, nos vigila, y puede hasta castigarnos. Sin embargo, el ciudadano amedrentado todavía no acaba de creerse que el hecho de pagar le coloca en situación de exigir. Es algo que todavía suena demasiado bonito a los oídos.Declaremos todos a Hacienda. Digamos la verdad para poder exigir de una vez la verdad. Hacienda nos pide que no defraudemos. Nosotros le pedimos al Gobierno -porque el Gobierno no somos todos- que no defraude, que no oculte, que no desvirtúe, que no embrolle más las cosas.

A nosotros nos controla el ordenador. A algunas personas de este país les debería controlar su propia conciencia, pero como a veces esto no ocurre, convirtámonos todos en conciencias colectivas y censuradoras para que ningún derecho humano pueda volver a ser violado./

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_