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ENTREVISTA

Alain Touraine: "El Partido Comunista francés está en declive"

El primer septenato, agonizante, del presidente Giscard d'Estaing, ha tenido una consecuencia: la división de Francia, irreparable en apariencia, en cuatro fracciones. El giscardismo y el gaullismo, en la mayoría gobernante, se comportan como enemigos irreductibles, de igual manera que el socialismo y el comunismo en la oposición. La relación de fuerzas que establezcan estas elecciones presidenciales determinará la influencia de esas cuatro familias políticas. Dos personalidades independientes, de la derecha y de la izquierda, analizan la cuestión en sus declaraciones a EL PAIS.

Alain Touraine, 55 años, es sociólogo y escritor. Durante los últimos años, sus escritos sobre la significación de los movimientos sociales en el mundo industrializado han causado gran impacto. Su último libro, Después del socialismo, aún no ha dejado de herir el mundo de la izquierda en el que él se inscribe, próximo al gran ausente de estas elecciones presidenciales francesas, Michel Rocard.Pregunta. La actualidad electoral francesa demuestra una vez más que, en Francia, sin el Partido Comunista no se puede hacer nada y con él tampoco. ¿Por qué y qué solución prevé usted a ese dilema?

Respuesta. La izquierda, en Francia, sólo ganará cuando se haya desbordado ese dilema. Y la ocasión es la presente elección presidencial, o casi.

P. ¿En qué medida los socialistas son responsables de la eterna ruptura con los comunistas, más acentuada aún en estos momentos?

R. La responsabilidad es de los comunistas, porque pretenden mantener su dimensión dictatorial y, al mismo tiempo, quieren participar en la democracia. Incluso lo que se ha llamado el eurocomunismo, en Francia, al menos, no tiene sentido.

P. ¿Estima usted que el PCF está en declive, tal como observan muchos analistas, y que ese hecho cambiaría las divisiones tradicionales del espectro político galo?

R. En efecto, el PCF se encuentra en declive profundo. El PCF es un partido bolchevique y leninista y, en segundo lugar, se define como un partido de izquierda nacional. Pues bien, hoy, tras la ruptura con los socialistas, ya no es ni la izquierda, ni el partido nacional. Es un partido encerrado en sí mismo. Por ello, su declive es fundamental. P. Las nociones tradicionales de derechas y de izquierdas, ¿responden en Francia, a los problemas modernos?

R. Si, más que nunca. En democracia, la derecha y la izquierda representan categorías sociales. Y, hoy, frente a la crisis, esas dos orientaciones quedan más claras aún. La derecha es la austeridad, el refuerzo de las empresas exportadoras, la competitividad internacional y el abandono del mercado interior. La política de izquierdas está fundada en la revalorización de los salarios.

P. Si Giscard fuese reelegido. ¿Cree usted que atraería a una parte de los socialistas, Rocard incluido?

R. Rotundamente, no. La oposición entre la derecha y la izquierda, en Francia, es profunda. Las instituciones de la V República la han acentuado más aún. Creo, por el contrario, que si gana Mitterrand, la derecha se hundirá y, una parte de ella, se unirá a los socialistas. En este país, el fenómeno singular lo constituye el PCF. Cuando se vota comunista se da la impresión de votar por la revolución. Pero hoy, estimo que Francia camina hacia la alternancia y ese juego político clásico no constituirá una guerra de religión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de abril de 1981