Prohibidas las sillas de ruedas
El pasado día 23 de marzo me dirigí a la Fundación Juan March con la Intención de visitar la obra de Paul Klee. Iba acompañado de mi esposa y de mi hijo de cuatro años, que a causa de una parálisis cerebral no puede valerse por sí mismo y debe ir en una silla de ruedas.Al entrar en el edificio nos salió al paso un bedel, indicándonos la prohibición de introducir al niño. en el recinto sentado en una silla. Le hicimos ver el estado del niño y, disculpándose, nos dirigió a una señorita que suponemos es la encargada de la exposición. Esta señorita, indicándonos que cumplía órdenes, nos ofreció dos soluciones: una era visitar la exposición con el niño en brazos (dieciséis kilos), y la otra, dejarlo en la recepción, como el que deja un abrigo, para recogerlo al salir. Nos dio a entender que no se prohibía la entrada de niños, pero sí la de niños sentados en sillas.
Se ha cumplido ya un trimestre del Año Internacional del Minusválido, y ni siquiera creo que lo sepa un 10% del país. Salvo iniciativas muy aisladas, no se ha hecho absolutamente nada para su integración ni para concienciar a la opinión pública.
Yo no pretendo que mi hijo pueda entender la obra de Paul Klee, pero sí que pueda darse cuenta que allí donde van sus padres, sus hermanos y otros niños también puede ir él, y que por su condición de minusválido no debe sentirse inferior a nadie. Si un «santuario» de la cultura como es la Fundación Juan March reacciona de esta forma, ¿qué se puede esperar en otros muchos sitios donde desgraciadamente sufrimos experiencias similares? /


























































