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"Cumbre" soviético-polaca en el Kremlin

El pasado martes se celebró en el Kremlin una cumbre soviético-polaca con asistencia de los líderes de los respectivos partidos comunistas Leónidas Breznev y Stanislaw Kania.

La cumbre, celebrada inmediatamente después de la clausura del 26º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), reunió a los más altos dirigentes de la URSS y de Polonia. Junto a Breznev estuvieron presentes el primer ministro, Nikolai Tijonov; el jefe ideológico Mijail Sustov, el ministro de Exteriores, Andrei Gromiko, y el ministro de Defensa, Dimitri Ustinov. Kania estuvo acompañado por el primer ministro, Wojciech JaruzeIski, y otras personalidades.

Ayer se hizo público un comunicado conjunto que ha sorprendido por la dureza de los términos empleados y la clara advertencia a las fuerzas opositoras polacas. «El imperialismo y la reacción (del interior de Polonia) se aprovechan de la crisis para conseguir un cambio de fuerzas en el mundo y el debilitamiento de la comunidad socialista», dice el comunicado, que agrega «estas tentativas peligrosas exigen una respuesta urgente, firme y enérgica, pues la comunidad socialista es indisoluble y su protección no es asunto exclusivo de cada país, sino de toda la coalición socialista».

En su información sobre la cumbre, la agencia soviética Tass informó que «los camaradas polacos reconocen las serias amenazas que pesan sobre los logros del socialismo en Polonia». Por su parte, los líderes soviéticos declararon su apoyo «para apaciguar radicalmente la situación en el país», lo que se interpreta como el deseo del Kremlin de que una vuelta a la normalidad socialista en Varsovia es urgente e indispensable.

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