El sindicalista brasileño "Lula", condenado a tres años y medio de prisión

La Corte de Justicia Militar de São Paulo condenó ayer a Luis Ignacio Silva, Lula, a una pena de tres años y seis meses de prisión, por su participación directiva en la huelga de metalúrgicos de São Paulo en la pasada primavera.Lula, máximo, líder sindical brasileño y presidente del Partido de los Trabajadores, fue acusado de violar la ley de Seguridad Nacional al igual que otros diez líderes sindicales más, tres de los cuales fueron condenados a la misma pena, cinco más a dos años y medio de prisión y otros dos más a dos años. Dos sindicalistas más fueron absueltos.

Lula y sus doce compañeros, en virtud de los artículos 36º y 42º de la ley de Seguridad Nacional, fueron acusados de «desobediencia civil» y de «propaganda subversiva» por su intervención dirigente en la huelga que el pasado mes de abril paralizó el cordón industrial de São Paulo durante 41 días. La huelga afectó fundamentalmente al sector del automóvil.

El juicio se desarrolló en ausencia de los sindicalistas juzgados, tras un debate de seis horas entre cuatro jueces militares y uno civil que trataron el caso. Tampoco se hallaban presentes los abogados de los inculpados, que decidieron no comparecer al juicio en virtud de que la sesión estuvo vedada a los corresponsales de Prensa extranjera y a políticos y parlamentarios brasileños. Según fuentes de la defensa de los sindicalistas, los letrados piensan recurrir la sentencia y demandar la libre absolución de sus defendidos.

Los acusados, en virtud de un acuerdo entre sus abogados y el jefe de la policía política brasileña, Romeu Tuma, pasaron en la sede de este departamento las horas correspondientes a la vista deljuicio.

Para el abogado Ruy Godoy, designado de oficio para defender a Lula, el caso debiera haber sido tratado por la justicia federal y no por la militar, ya que, según su criterio, la huelga de los metalúrgicos por la que los sindicalistas fueron encausados, era una huelga de carácter económico y no político y que, en consecuencia, no constituía un atentado contra la ley de Seguridad Nacional. Agregó también que la acusación no disponía de suficientes pruebas.

Horas antes de conocerse la sentencia, Lula manifestó que se encontraba tranquilo y aseguró: «Seremos absueltos».

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