Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Toma posesión el Gobierno portugués de Pinto Balsemão

El presidente portugués, general Antonio Ramalho Eanes, presidió ayer la toma de posesión del nuevo Gobierno portugués, presidido por Francisco Pinto Balsemão, 43 años, presidente del Partido Social Demócrata. Los discursos pronunciados por el jefe del nuevo Gobierno y por el presidente han confirmado el clima de distensión entre los dos órganos de poder, sensible desde la designación de Pinto Balsemão para la sucesión de Francisco Sa Carneiro.Solidaridad institucional y politica ha sido el tema común de los dos dirigentes, aunque Balsemão haya tenido el cuidado de subrayar que esta solidaridad implica respeto mutuo y no injerencia en las competencias del otro ni concesiones por parte de la mayoría que se considera legitimada para gobernar Portugal durante los cuatro próximos años.

Dijo también el primer ministro que la actual mayoría de Alianza Dernocrática es la «única existente y posible, y así debe ser encarada, defendida y consolidada, aunque pese a algunas fuerzas o entidades».

En un discurso enérgico y fuertemente programático, Pinto Balsemão ha desarrollado lo que considera como los dos objetivos prioritarios de su Gabinete: «liberalización de la sociedad civil en relación al Estado» y «desarrollo de la capacidad productiva de Portugal». Pasa a página 3

El primer ministro portugués, Pinto Balsemão, resaltó la necesidad de una revisión constitucional

Viene de primera página

El primer capítulo, que incluye algunas «necesarias y deseables alteraciones de la Constitución», envuelve un gran número de medidas marcadamente liberales, como la reducción progresiva del funcionariado público, la racionalización y viabilización del sector empresarial del Estado -que deberá ser redimensionado-, la supresión de los obstáculos burocráticos al desarrollo de la iniciativa privada, la evolución de las relaciones laborales hacia un sistema de libre contratación sin intervención del Estado entre organizaciones sindicales y patronales.

Estos dos objetivos prioritarios se organizan en función de una meta: preparar a Portugal para la integración en la CEE en condiciones tales que signifiquen no un trastorno y unas dificultades mayores, sino un salto cualitativo en las condiciones de vida de todos los portugueses.

Este y la fidelidad a la OTAN son los grandes ejes de la política exterior portuguesa, con una referencia, en términos sensiblemente más calurosos que bajo el Gobierno de Sa Carneiro, al desarrollo de las relaciones con los países árabes y los países de lengua portuguesa. A pesar de las referencias a Afganistán y a la evolución de la situación polaca, a pesar de la condena del «expansionismo soviético», ha desaparecido del lenguaje de la política exterior portuguesa el tono agresivo y el vocabulario de la guerra fría.

Diálogo y consenso

Lo mismo se puede decir en relación a la polítítica interna. Pinto Balsemão ha querido dejar claro a sus aliados y adversarios que diálogo y consenso no deben ser confundidos con debilidad. Hizo una referencia concreta a la necesidad de someter las fuerzas armadas completamente a la autoridad del Gobierno (una tesis que no será muy fácil hacer aceptar a algunos sectores militares, sobre todo de derechas) y a las obligaciones de la oposición «democrática», que es responsable, tanto como el Gobierno, de que sean encontradas soluciones prácticas y viables a los grandes problemas nacionales.

Al introducir esa distinción de «Oposición democrática» (sin referirse concretamente ni a socialistas ni a comunistas), Pinto Balsemão ha conservado una línea que era la de Sa Carneiro, de exclusión de los comunistas del espacio del consenso, sin la menor concesión al anticomunismo primario.

El discurso de Ramalho Eanes ha sido marcado netamente también por el deseo de distensión entre los poderes. Sin omitir el homenaje a la memoria de Sa Carneiro, Eanes ha prometido su solidaridad institucional «más amplia y fuerte que la simple cooperación política» al nuevo Ejecutivo. Distinguió el pasado y las acciones de Balsemão en defensa del régimen democrático y deseó el mayor éxito al Gobierno y a su jefe. No dudó en reafirmar públicamente la legitimidad que asiste a Alianza Democrática para gobernar hasta las próximas elecciones, lo que ahora depende de ella.

Con relación a los problemas presentes y futuros invocados por Balsemão, Eanes afirmó que existen condiciones políticas óptimas para unir los esfuerzos en torno a los objetivos nacionales y que Portugal tiene la necesidad de un desarrollo efectivo del país para crear las condiciones materiales sin las cuales los libertades no son más que palabras vanas.

El optimismo oficial contrasta con los comentarios de la Prensa nacional. La nota dominante, hasta en la Prensa gubernamental, es un cierto escepticismo mal disfrazado acerca de la duración del Gobierno. Las negativas de personalidades importantes del anterior Gobierno (Cavaco Silva, Eurico de Melo) o del PSD (Helena Roseta, Angelo Correia) de formar parte del nuevo Gabinete son interpretadas como un deseo de no comprometerse con una experiencia que puede periclitar con el congreso del PSD en febrero.

Los ministros demócratas cristianos se distinguían también en la ceremonia de ayer por una actitud de reserva un tanto sombría, en acuerdo con la del presidente del CDS, Freitas do Amaral,íefe interino del Gobierno cesante.

Un periodista liberal

Hombre de talante liberal, Pinto Balsemão, hijo de una familia influyente, llegó a la carrera política a través del periodismo, en base al semanario L'Expresso, fundado y dirigido por él, que le sirvió de lanzadera.

Hombre vinculado desde el comienzo al fallecido Sa Carneiro inició con éste los primeros escarceos reformistas con la promesa liberalizadora de Marcelo Caetano. Después de la revolución de los claveles fundó con Sa Carneiro el Partido Socialdemócrata, y fue su ministro de Presidencia cuando aquél llegó al poder el año pasado. Con fama de hombre capaz, se vanagloria de no tener muchos enemigos personales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de enero de 1981

Más información