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La Junta de Precios se pronuncia mañana sobre el cobro de un canon especial en farmacias de guardia

La intención de los farmacéuticos madrileños de cobrar doscientas pesetas por cada medicamento o artículo que se venda sin receta a partir del 1 de enero en las farmacias de guardia puede verse frustrada en caso de que la Comisión Provincial de Precios desestime en su reunión de mañana, como es probable, la conveniencia de establecer el citado canon. La Comisión, formada por representantes de los diferentes ministerios, amas de casa y consumidores, ya se pronunció unánimemente en contra de la medida el pasado mes de mayo, cuando los farmacéuticos pidieron por primera vez cobrar una cantidad a aquellos clientes que no presentaran receta médica en los establecimientos que se encontraran de guardia.

El Colegio de Farmacéuticos de Madrid anunció hace unas semanas que a partir del próximo día 1 de enero se comenzaría a cobrar un canon de doscientas pesetas por cada artículo despachado en una farmacia de guardia sin la correspondiente receta. El motivo dado para la aplicación de esta medida era que, según un muestreo hecho entre 1978 y 1979, el 90% de los artículos comprados desde las diez de la noche hasta las 9.30 horas del día siguiente «eran productos no medicamentosos», según informó el presidente del Colegio profesional, Pedro Gómez de Agüero.«Este muestreo nos demostró que las farmacias de guardia atendían en especial a caprichosos o drogadictos que iban a buscar la jeringuilla. Con el fin de reducir el servicio a su auténtica dimensión, la junta general acordó cobrar un canon, como ocurre en todos los países de Europa», dijo el presidente.

Este canon, según se acordó, no se cobraría durante las dos horas que las farmacias de guardia están abiertas a mediodía ni tendrían que pagarlo aquellos clientes que fueran provistos de una receta.

«El enfermo va a tener las farmacias a su disposición, ya que se van a admitir todo tipo de recetas. Por otra parte, la medida es buena cuando se intenta quitar la medicación y va a impedir que las noches de guardia sean una continua venta de preservativos, chupetes o leche para niños», manifestó Pedro Gómez de Agüero.

Según el muestreo antes citado, sólo el 10% de los productos vendidos eran medicamentos, «incluyendo entre ellos las aspirinas y los analgésicos». De este porcentaje, sólo la mitad habían sido encargados mediante receta médica.

Desestimación gubernativa

Las razones expuestas por los farmacéuticos no convencieron, según parece, a los miembros de la Comisión Provincial de Precios, que estudió el tema el pasado mes de mayo. La razón expuesta en aquella reunión, en la que votaron en contra de la percepción de un canon todos los asistentes, fue la falta de necesidad de cobrar una cantidad por unos artículos que los farmacéuticos no tenían por qué vender durante las guardias nocturnas, ya que la actual legislación limita la venta a aquellos productos con receta médica, aunque esta normativa no se cumpla hace años.

En esta ocasión, el Colegio, según informó ayer su presidente, no había encontrado hasta ahora ninguna traba por parte de la Administración. «La desestimación de hace unos meses se debió a una equivocación, ya que se creyó que el tema debía ser estudiado por la Comisión Provincial de Precios cuando después se nos reconoció que era un problema estrictamente profesional y que no era de la competencia de esta comisión», informó Pedro Gómez de Agüero.

Sin embargo, el gabinete de Prensa del Gobierno Civil informó ayer que el tema del canon figuraba en el orden del día de la reunión que mañana celebrará la Comisión Provincial de Precios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de diciembre de 1980

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