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Jean-Luc Godard: "En el cine está prohibido investigar"

El cineasta presentó en Madrid su última película y un libro sobre la historia del cine

El cineasta francés Jean-Lue Godard, figura polémica con sus aportaciones en la nueva ola y la militancia de sus imágenes desde mayo de 1968, así como sus hallazgos en los soportes del cine y el vídeo, presentó ayer, en la sala Alpliaville, de Madrid, su última película, Sauve quipeut (La vie), y su libro Introducción a una verdadera historia del cine. En conversación con EL PAIS declaró que «el cine es la única industria donde la investigación está prohibida, y el único arte donde no se investiga. Yo investigo y por eso me detestan».

Desde su estreno en el último Festival de Cannes, Sauve qui peut (La vie) ha provocado una dialéctica de opiniones entre la crítica y el público. Godard admitió ayer que la presentación en Cannes tenía un objetivo publicitario, para mostrar una película real y romper las leyendas que circulaban en torno a ella. La reacción tan visceral de la crítica francesa le, obligó a replantearse el trabajo, y en otoño se estrenó con mayor aceptación. Este filme, compuesto por Godard obliga, según su intención, a pensar en la idea de la pintura y, sobre todo, de la música.Añade que su película desconcertó en un principio por las ideas preconcebidas o los prejuicios que existían antes de su exhibición, y pone el ejemplo pragmático de los americanos, cuya crítica contraria a la segunda película de Michael Cimino, que ha costado veinte veces más que El cazador, ha obligado a retirarla de la cartelera a los cuatro días de su estreno. «En Europa», dice Godard, «no se atreven a hablar tan mal de alguien que ha sido alabado el año anterior. Cuando hablan mal de mí es después de diez años».

Su "primera película"

Godard declara que Sauve qui peut (La vie) es su «primera película», como hace veinte años cuando dijo que había realizado su segunda película. «En esta película hay un sentimiento que yo había perdido. Es la primera vez que hago cine como se llegó a hacer en el cine mudo y que se ha perdido quizá sea debido a la influencia de la televisión. Los cineastas han perdido los estribos y en el cine de hoy se habla de los personajes como si no vinieran del cine y estuvieran dentro de la película. No me atrevo a decir que los personajes no tienen valor, porque después dicen los críticos que no me interesa mucho la gente».Godard ha perseguido desde sus primeras películas modificar y estudiar el lenguaje cinematográfico y la imagen visual. «Es como un científico que ha hecho experimentos y de pronto empieza a elaborar una teoría, o como un músico que ha improvisado mucho o estudiado y se puede lanzar a actuar en un concierto. Voy a intentar en el resto de mi vida investigar mejor y aplicar esta investigación, que será distinta del cine de largometrajes».

Inventar con el video

Pese a los numerosos trabajos realizados en los últimos años en televisión y en video, desconocidos en España, Godard no apuesta por la electrónica en el futuro del cine «Eso lo decidirán las grandes empresas industriales, compuestas por miles de empleados. Es como preguntarse si seguirá habiendo barcos en el mar. La televisión y el video son dos medios distintos e interesantes. A mí me gusta todo. Si sólo queda un papel y un lápiz, siempre he pensado que acabaría como profesor de dibujo. Lo interesante del video, cuando no está empleado como en la televisión, es que no tiene reglas y se puede inventar, si uno tiene la fuerza de inventar; por eso la gente tiene miedo y los cineastas hablan mal de ello».El cineasta francés opina que la actual televisión europea debería permitir estudiar la ficción, aplicarlo, por ejemplo, a los documentales. Señala que la guerra, el amor o la escuela se deberían mostrar en televisión, como se hace con los programas de deportes, donde en el tiempo real no se marcan goles cada tres segundos. «En un programa de televisión enseñé la escuela en un momento que no se suele observar, y los padres y profesores me dijeron que torturaba a los niños. Siempre pongo ejemplos científicos. El cine es como entrar dentro del átomo, como una explosión. La gente no se ve como objetos de comunicación. Yo filmo tanto el ruido como los pequeños trozos de comunicación que pasan como ruidos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1980