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Una intervención quirúrgica devuelve la vista a un niño mallorquín

El niño mallorquín Jaime Ferrá Gómez, diez años y cinco meses después de su nacimiento, y en la misma clínica donde viniera al mundo completamente ciego, ha podido ver por primera vez gracias a una intervención quirúrgica donde contó mucho la solidaridad humana y la perfecta colaboración entre oftalmólogos españoles y holandeses. La primera persona que el pequeño vio fue su madre. «Pero si este bulto que veo delante de mí es mi mamá», exclamó el pequeño Jaime cuando el doctor Yarza Colomar, quien realizó la delicada operación, levantó el vendaje que cubría el rostro del niño operado.

Esta historia de amor y solidaridad humana que ha contado el diario Baleares diez días después de haberse producido, comenzó hace algunos meses después de que el pequeño Jaime hubiera estado durante tres años estudiando en un colegio especial para niños ciegos en Alicante. Hace tres meses que los médicos de dicho centro docente enviaron al pequeño a Palma en espera de que la córnea que pudiera trasplantársele llegara de algún lugar del mundo. Sus padres habían recurrido a la organización europea denominada Eurotrasplantes para poder dotar de visión al pequeño, después de un estudio histológico, cromosómico y de tipaje a fin de evitar el posible rechazo del donante.El jueves día 30, a las diez de la mañana, los padres de Jaime Ferrá recibieron el aviso de que una persona en Holanda, que había fallecido horas antes, había donado sus ojos con las características que correspondían al pequeño. Inmediatamente, Iberia, a través del delegado en Baleares, Inició los trámites para que, sin demora, saliera desde el aeropuerto de Amsterdam un avión con destino a Mallorca que trasladara las citadas córneas.

Las corneas, en perfecto estado, llegaron sobre las 16.30 horas del mismo día 30 de octubre al aeropuerto mallorquín, siendo trasladadas a la clínica Mare Nostrum, donde el pequeño Jaime estaba en el quirófano del citado centro hospitalario, que había sido dotado de una unidad Möller, que permite realizar la microcirugía.

La operación, que duró cuatro horas, resultó un completo éxito.

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