Murió Steve McQueen, uno de los "siete magníficos"

El actor norteamericano Steve McQueen murió ayer en un hospital de Juárez (México) como consecuencia de un ataque cardiaco, después de haber sufrido una operación de cuatro horas. El actor, protagonista, entre otras, de las películas de Los siete magníficos, La gran escapada y 24 horas de Le Mans, padecía desde hace algo más de un año un cáncer pulmonar incurable. En el último mes, McQueen había buscado en México un tratamiento especial, prohibido en su país, Estados Unidos, contra su enfermedad. El actor, que tenía cincuenta años, murió en presencia de su última esposa, Barbara Minty, y de sus hijos Chad (veintiún años) y Terry (veinte años).

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En los primeros días de octubre de este año, un portavoz del propio actor confirmaba el rumor que ya se había extendido por Estados Unidos y otros países de que Steve McQueen padecía desde hacía meses una mesotelioma pleural: tumor maligno y de difícil pronóstico. A pesar de que algunos médicos habían asegurado que la enfermedad estaba en una fase terminal, lo cierto es que se intensificaron por entonces los tratamientos contra el tumor canceroso que padecía.Los rumores sobre la enfermedad del actor circulaban desde que hace algo más de un año el actor desapareció por completo de la vida de los platós y de la vida pública en general. El actor conocía desde el primer momento su enfermedad, pero desmintió al principio tales rumores «para evitar que la familia y los amigos se ocuparan excesivamente del caso y para preservar mi propia dignidad».

La confirmación oficial de su enfermedad coincidía con su traslado al hospital Santa María, cerca de la bahía de Rosario, en Tijuana (México). En dicho hospital, que depende del Instituto Internacional de la Salud de Dallas (Tejas) y que está dirigido por el especialista en inmunología William Donald Kelley, Steve McQueen recibió un tratamiento especial para estimular las defensas de su organismo.

A finales del mes de octubre, el actor norteamericano abandonó el hospital mexicano y se instaló de nuevo en su rancho de Santa Paula, de California, en Estados Unidos. Este hecho se interpretó como que el actor había empeorado y que ante la ausencia de esperanzas prefería pasar sus últimos días en la tierra que amaba y que poseía. Unas semanas antes, durante su estancia en México, el actor dijo, en una de sus raras declaraciones a la Prensa, que deploraba encontrarse en un país que, aunque amigo, no era el suyo. Steve McQueen tuvo que trasladarse a México, entre otras razones porque en Estados Unidos no se admitía el tratamiento que recibía en el país vecino. En relación con este tema, el director del hospital donde se encontraba el actor, declaró que el paciente había prolongado su vida más allá de las previsiones hechas por los médicos de Hollywood gracias al tratamiento que había recibido en su hospital.

Inesperadamente, el día 3 de este mes, Steve McQueen fue trasladado de nuevo al hospital mexicano. El actor debía ser operado inmediatamente de un tumor de garganta que, según fuentes médicas, parecía inofensivo y que podía ser extirpado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de noviembre de 1980.

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