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PAIS VASCO

La Delegacion de Educación había pedido un crédito al Ministerio para cambiar la calefacción del colegio de Ortuella

Acaso si hubieran llegado a tiempo los casi dos millones y medio de pesetas solicitados por la Delegación de Educación de Vizcaya al Ministerio- correspondiente, para efectuar en el colegio Marcelino Ugalde obras destinadas a sustituir el sistema de calefacción de gas propano por uno de gasóleo C, se habría podido evitar la tragedia de Ortuella.Esto es, al menos, lo que parece desprenderse de las revelaciones efectuadas ayer en Bilbao por Jesús Iriarte OxIetona, arquitecto ,del Ministerio de Educación en Bilbao, que dirigió las obras de aquel centro de EGB y diez más del mismo tipo (formaban todos parte de un lote único) realizadas en Vizcaya entre 1972 y 1973, dentro de un plan de urgencia de aquel departamento ministerial para la provincia.

Iriarte señaló que participaba en la conferencia de Prensa, no como enviado del Ministerio de Educación ni de la delegación de Vizcaya, sino a título personal, «porque considero», preciso, «un deber de conciencia dar a los padres de Ortuella y al pueblo de Vizcaya información abierta sobre ciertos datos importantes relativos a las escuelas de Ortuella, que no entran en el capítulo de investigación de causas de la explosión».

Crédito para reparaciones y mejoras

Según relató Jesús Iriarte, la Delegación de Educación de Vizcaya remitió a mitad de curso pasado al Ministerio una solicitud de crédito para reparaciones, aplicaciones y mejoras de centros, en el que figuraban las necesidades de las escuelas públicas de EGB en Vizcaya, que habían recogido de la información de todos los municipios de la provincia respaldada por las propias inspecciones de la delegación. «El presupuesto que correspondía a dichas necesidades era superior a los setecientos millones de pesetas, tal y como consta en la documentación que existe en el Ministerio. Al notificarnos la cuantía económica que nos aprobaban para tal programa, la cantidad había quedado reducida al 10% (setenta millones)».«Dadas las necesidades urgentes de la provincia», afirma Iriarte, «se confeccionó un nuevo programa donde se indicaba cuál era el problema para la realización de las obras antes del comienzo del curso 1980-1981, con el fin de evitar cualquier riesgo en dichos centros. Este programa, en el que se indicaban las causas que motivaban cada uno de los presupuestos que se solicitaban, fue tramitado con fecha de 3 de julio, haciendo referencia a una conversación mantenida con el Ministerio el día 30 de junio, para conseguir dicho programa mínimo necesario, referente al lote número cuatro (once centros) del plan de urgencia para Vizcaya».

Dentro de este programa de necesidades urgentes mínimas, con el que la Delegación de Educación de Vizcaya pensaba obtener una ampliación del crédito de 87 millones, se incluía un apartado referido al cambio de sistema de calefacción de gas propano a otro de gasóleo C en los once centros, entre los que se encontraban las escuelas Marcelino Ugalde, de Ortuella.

«La agresividad del clima y el poco presupuesto de los municipios para mantenimiento de los centros crea una situación difícil y peligrosa con la edad de dichas instalaciones».

Ayer falleció uno de los niños heridos en la explosión del colegio de Ortuella, Alvaro Luelmo, de seis años. Horas antes de que se produjera el fallecimiento, y ante el estado desesperado del niño, su padre había optado por donar sus riñones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de octubre de 1980